EL HOMBRE CONSORTE

Imagen cedida por Ana Vanesa
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De la época de los Reyes Católicos, viene un dicho que reza “Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando”. Para los que no os acordéis, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, los Reyes Católicos, se casaron para unir los dos reinos y unificar todo el territorio. De los dos, la que más poder tenía por el tamaño de su reino era Isabel, por eso mismo, esta unión de reinos pasó a llamarse la Corona de Castilla, ya que Castilla era más grande que Aragón.

La famosa cita de “Tanto monta, monta tanto…” surgió para compensar la imagen de Fernando de Aragón, rey consorte, frente al pueblo, de forma que se limpiara su imagen de “hombre débil” por tener menos poder y peso político que su esposa Isabel La Católica. Realmente quien mandaba políticamente y quien tomaba las decisiones importantes era ella.

Para nada es extraño que una mujer a día de hoy elija como pareja a largo plazo a un HOMBRE CONSORTE, en contra de lo que podríamos pensar, siempre hablando del hombre alfa, poniéndolo siempre por las nubes y como sumun de modelo masculino. ¿Por qué una mujer puede decantarse por un consorte? Simplemente porque puede controlarlo, llevando ella la voz cantante de la relación y de esta forma seguir siendo quien tome las decisiones importantes.

El HOMBRE CONSORTE en la relación de pareja permanece siempre en segundo plano, accede con más o menos resistencia a las peticiones de su mujer, permite que ella tome siempre las decisiones importantes etc. Un claro ejemplo de hombre consorte fue Sir Denis Thatcher, satirizado como el marido sumiso de la Dama de Hierro, quien cultivó la imagen más taciturna que pudiera llegar a tener el acompañante de una mujer con tal alta investidura como lo fue la Primera Ministra británica. No obstante, los conocedores distinguen a Sir Thatcher como “el más importante puntal de una de las mujeres más influyentes del mundo”, pese a mantenerse siempre en un mesurado segundo plano.

No se trata de un hombre betaizado, ya que éste ha ido poco a modelándose a la imagen y semejanza de lo que su pareja desea. Un HOMBRE CONSORTE tiene un carácter beta desde origen, para expresarlo mejor: es conformista, dócil, obediente y de carácter pasivo. Este tipo de hombre encaja mejor con una mujer de carácter dominante, independiente, no sumisa, etc. Podemos afirmar que a una mujer que no pretenda renunciar en momento alguno a su independencia, libertad, autonomía en momento alguno de su vida, le conviene estar con un HOMBRE CONSORTE.

Es más que probable, que una mujer independiente se sienta atraída de igual forma por un hombre con iniciativa, autosuficiente, con medios, capacidad de solucionar problemas, etc. Pero si esta independencia y libertad individual es absolutamente prioritaria para ella, preferirá optar por un hombre más cómodo de llevar, que la apoye desde un segundo plano y que de alguna manera le de el confort que ella necesita.

Este tipo de hombre, es resultado de la evolución de los roles, ahora que la mujer no quiere renunciar a tomar sus propias decisiones, su libertad y su trabajo y que cada vez tiene menos voluntad de ceder o sacrificar parcelas personales para invertir en una relación. Prefiere un hombre que pueda seguir su calendario para una relación a largo plazo. La cuestión y la pregunta que lanzo al aire es si este HOMBRE CONSORTE es realmente una evolución o retroceso. ¿Compensa esta inversión de roles para la mejora en la calidad de vida de las parejas y su duración?

Supongo que habrás podido deducir, que la atracción a estos niveles es testimonial o anecdótica. Y que es lo que pasa cuando desaparece la atracción… ¿Se puede respetar o te puede atraer alguien a quien puedes “controlar” o “manejar”? Francamente creo que no.

Un fuerte abrazo.


Arcángel.
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