¿SE PUEDE RECUPERAR UN AMOR?


No quiero ni acordarme de aquel día en que me dijo: “No… Se acabó”. Fue durante un invierno hace unos cuatro años, de madrugada y por teléfono. La impotencia de no poder hacer nada en ese momento para atrapar de nuevo, aquello que se me escapaba entre los dedos, me invadía y poco a poco conforme avanzaba la conversación, me daba cuenta de que realmente no dependía de lo que yo hiciera o dejara de hacer. Simplemente, las cosas cambiaban sin que yo pudiera hacer nada para evitarlo.

Realmente mi dependencia afectiva hacia ella, había degenerado en tal forma, que la ahogaba, la asfixiaba y había acentuado tanto las diferencias que por valores, prioridades y carácter, existían entre ella y yo, hasta tal punto que la última hebra de la cuerda que nos unía, se rompió de tanto tirar. Yo la quería y Dios lo sabe, pero no sabía quererla, ni creo que realmente la conociera lo suficiente, como para saber que era lo mejor para mi y para ella.

De mala manera, intenté ser “su amigo” en lo posterior, pero creo que a estas alturas, todos sabemos que ese nuevo parentesco es imposible de llevar a cabo cuando realmente amas a una mujer, por más que ellas digan que si pueden, nosotros no funcionamos igual, ni sentimos igual, ni concebimos de igual forma la amistad y el amor. Insistentemente, trataba por todos los medios de volver a atraerla hacia mi, consiguiendo justamente todo lo contrario, reproche tras reproche, mi combustible interno se fue agotando hasta que un día llegué a mi límite y decidí desaparecer de la escena para evitar un sufrimiento continúo y estéril.

Después de prácticamente un año, intentando curar mis heridas, los reproches que sentía interiormente e ir intentando poco a poco, levantar cabeza con “parches provisionales”, conociendo gente, trabajando mucho profesionalmente, viajando también y confesándome ante vosotros pensando al menos una vez al día en ella. Siendo sincero con vosotros, creo que al igual que en la canción de Joaquín Sabina, “tardé en olvidarla 19 días y 500 noches”… Pero sin olvidarla, aunque creía en efecto que era ya algo del pasado y que ya probablemente no volvería a verla nunca más, ya que había borrado dentro de mi, cualquier posibilidad de retomar ese contacto para poder mirar hacia delante y lo que es más importante: APRENDER A ESTAR SOLO Y CURAR MIS HERIDAS. No hay mejor remedio, que el tiempo.

Resulta que estando de vacaciones con mi mejor amigo en Palma, mientras echábamos la siesta antes de salir a cenar para después proceder a la fiesta, sonó el teléfono… Y si, era un número muy, muy, pero que muy familiar, tanto que fue imposible de olvidar en un año. Al principio no me lo creía, pensaba que estaba medio dormido, pero fijé bien los ojos y si, era ella. Antes de cogerlo, se lo dije a él y “me prohibió terminantemente” cogerlo aparte que no me atrevía. Llamó una segunda vez y mi amigo me quitó el móvil de las manos “Te van a liar otra vez y no te quiero ver pasarlo mal” me dijo como buen amigo que es. “Si me llama una tercera vez, lo cojo” le dije. Efectivamente sonó por tercera vez y lo cogí. Parecía que no había pasado un año.

Un par de semanas después volví a verla en Madrid, quedamos para tomar algo y nos pusimos al día. Ella me dio a entender que se estaba viendo con otro chico, no de una forma seria, pero que sí había alguien, cosa que tampoco me extrañó. Una mujer así, puede elegir y marcar un ritmo y unas condiciones a prácticamente cualquier aspirante. En ese mismo momento me propuse empezar a trabajar para volver a estar con ella, quizás no era el pensamiento más acertado por mi parte después de lo que había vivido, pero tomé una decisión y poco a poco, fue volviendo a mi vida hasta que un día me dijo: “Te veo muy cambiado”. En ese momento supe que había estado trabajando en la dirección correcta.

Lo primero que quiero decir, es que con esta experiencia que me marcó a un nivel muy personal y que me empujó a buscar todos los recursos disponibles, si es que existían para que ella volviera, es que esto no es magia y que NO EXISTE FORMULA MAGISTRAL ALGUNA para hacer que una mujer a la que amas o amaste, vuelva a tu vida. Si alguien os dice alguna vez que tiene un método infalible para conseguir esto, os está vendiendo.
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Recibo con bastante frecuencia peticiones de muchos de vosotros diciendo “Quiero volver con ella y no se como hacerlo”. La cuestión para esto es que te plantees primero si… ¿REALMENTE MERECE LA PENA? Pregúntate esto lo primero, por que si te ha dejado ella, nunca has de olvidar que hay más mujeres en el mundo y tomar una decisión acertada, a este nivel cuando no se puede ser objetivo, es francamente difícil y probablemente te estés equivocando. ¿Por qué digo esto? Porque en realidad nos enamoramos y echamos de menos a una imagen ideal, a lo que nos hace sentir esa persona y no a la persona en sí. Incluso habiendo sopesado todo esto y ves que realmente es lo que quieres hacer, las pautas a seguir podrían ser las siguientes:


QUITARTE DE LA ESCENA POR UN TIEMPO: Necesitas tiempo para curar tus heridas en tu cueva, para vivir, para conocer gente, para salir… Necesitas ver a otras personas, no quedarte en casa, hacer cosas nuevas, nuevas actividades, vivir para tí y ser lo suficientemente maduro como para tenerte a ti mismo en el primer lugar de tu lista de prioridades. Tú eres lo primero, eso tenlo bien claro y si no piensas en ti nadie más lo hará.

CORTAR COMUNICACIONES CON ELLA: Has de evitar por todos los medios la tentación de no despegarte de ella, de seguir enganchado todavía a pesar de que “Te han dado la patada”. He visto con mis propios ojos como amigos míos a sabiendas de que su ex estaba ya con otro, llamándola por teléfono para “arreglarlo” sin aceptar todavía la realidad. Que no te tiemble la mano a la hora de eliminar un contacto cuya mera presencia puede tentarte a hundirte y a rebajarte como persona, a no ver la realidad o a seguir insistiendo en un asunto que ya ha dejado de depender de ti hace tiempo, porque sencillamente… No hay asunto ya que tratar.

APRENDER A ESTAR BIEN SOLO: Esto es fácil de decir, pero existen personas que no entienden aquello de “más vale estar sólo que mal acompañado”. No se trata de ir a la caza y captura de otra novia, mujer, esposa o pareja… Se trata de recuperarnos y eliminar esa ansiedad y esa dependencia que nos ha llevado a nuestro anterior fracaso. Se trata de estar bien con uno mismo y no depender de nadie para tener una calidad de vida y un bienestar. Si solo te concibes a ti mismo lleno y completo como persona en pareja, esto le va a suponer una tara en tu personalidad. Tienes que ser persona, no solo en pareja, has de serlo en tu casa, en el trabajo, con tus amigos, tu familia, en el baño y en la cola del supermercado. Si te falta ella ¿Acaso no eres persona? ¡Pues vaya vida de mierda entonces…! Tú eres el único responsable de tu bienestar y nunca has de cargar esa responsabilidad en ninguna otra persona que no seas tú.

ACTUAR EN FUNCION DE TUS PROPIOS INTERESES: Con esto quiero decir, que siempre que actúes ha de ser por tu decisión personal y no para que “Ella vea lo mucho que has cambiado”. Si te pones a trabajar bajo este marco, seguirás intoxicado, puesto que seguirás estando bajo su petición, actuando en función de lo que tú crees que ella desea ver en un hombre. Este es un marco de esclavo, cuando piensas en mejorar, lo haces porque asi lo quieres para ti, no para que ella vea lo mucho que mejoras. Aquí estarías buscando su aprobación a pesar de que pudieras pensar estar cambiando, seguirías bailando para ella. Es como cuando un lector me pregunta “¿Qué tengo que hacer para recuperarla? ¿Qué tengo que mostrarle?”. La respuesta es nada, no tienes que crecer para nadie más que para ti mismo.

Si estos puntos han quedado más o menos claros, quizás si entonces puedas plantearte el retomar alguna relación, pero habiendo recorrido todo este camino. Hasta que no sueltas el collar de la dependencia… No eres verdaderamente libre de poder disfrutar plenamente una relación de pareja. Ya que una relación tiene que enriquecerte, nunca convertirte en un inválido dependiente de otra persona.

Recordando una vez más que esto no es magia y según cual haya sido la causa de la ruptura, tenemos que pensar que si la diferencia entre sus valores y los tuyos, refiriéndome a valores fundamentales de pareja, como pueden ser exclusividad, amistad, confianza, familia, fidelidad, etc. son profundas, es mejor dejar las cosas como están, como una experiencia más. Ni que decir tiene que si la ruptura fue traumática por cuestiones muy serias como maltrato, familiares ajenas a la pareja, cambios de residencia, de trabajo … En fin, cosas que ocurren y que afectan realmente a las relaciones, has de sopesar pros y contras y ver si realmente después de evaluar tu situación actual, de compensaría dar un paso tal. ¿Te compensa realmente?

En las películas queda muy romántico decir aquello de “Te necesito”, pero si de verdad necesitas a alguien… Para concebirte a ti mismo como persona completa, hay un problema subyacente de DEPENDENCIA y esto querido amigo no es amor.

CONTINÚA EN AGARRARSE A UN CLAVO ARDIENDO


Un fuerte abrazo.


Arcángel.

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