REGATE DOMESTICO, por MERLIN

Hay un célebre refrán que dice: "Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar", o lo que es lo mismo; cuando veas que a alguien cercano le pasa algo, prepárate, porque te puede pasar a ti lo mismo.

El otro día estaba pensando en este refrán porque hay una circunstancia que se da mucho entre matrimonios o parejas estables que conviven juntos. Me refiero a la treta usada por algunas mujeres para conseguir que hagas algo que quieren que hagas, sin pedírtelo directamente. Para ello, te ponen como ejemplo al marido de su amiga o de la vecina, pensando que te sentirás tan culpable y "raro" si no lo haces, que reaccionarás de manera inmediata. Si te ves en esta situación alguna vez, CUIDADO… ¡NO PIQUES!

Veamos un ejemplo.

- Manolo, ya podrías hacerte cargo tú de cocinar o de la plancha, que hay que repartirse las tareas.
- Ya, cariño, por eso yo hago la compra, baño a los niños, les doy la cena, los meto en la cama, hago los papeleos del banco, cocino los fines de semana y me traigo trabajo extra a casa para que lleguemos a fin de mes.
- Bueno, sí… qué me estás diciendo… ¿que yo no hago nada?
- No, nada de eso. Te estoy diciendo que yo hago todo lo que está de mi mano para colaborar.
- Pues Vicente, el marido de la vecina, cocina todos los días, que lo veo yo desde la ventana.

Ahí está la trampa, amigos. Puede que sea cierto. Puede que no colaboréis demasiado en casa. Puede que tengan razón. Pero no dejéis que os lo rebocen de esta manera tan vulgar y denigrante, poniendo al marido de tu vecina como mejor marido que tú, porque de eso nada.

Para esto, os propongo una solución fácil y natural, que hará que nunca más te compare al resto de maridos. Funciona. Vamos a ver varios ejemplos, a usar el que creas más conveniente, según lo borde que se pongan contigo.

Respuesta 1: busca una cualidad que veas en la vecina y que no veas en tu mujer. Sí, sé así de duro; ella lo acaba de ser contigo.

- Pues Vicente, el marido de la vecina, cocina todos los días, que lo veo yo desde la ventana.
- Sí, también la vecina se ha puesto una tetas preciosas y tú no te las quieres poner.

Respuesta 2: si te pone como ejemplo a una pareja con la que tenéis confianza, genial.

- Pues Vicente, el marido de la vecina, cocina todos los días, que lo veo yo desde la ventana.
- Sí, no me extraña. El otro día, hablando con Vicente, me dijo que su mujer no le deja ni respirar… que en cuanto están solos le mata a polvos. Joder, así cocino y plancho yo el resto de mis días.

También puedes buscar una virtud tuya, que sepas no tiene el vecino, pero corres el peligro de que la conversación se convierta en un concurso de a ver quién tiene más virtudes entre el marido de tu vecina y tú… yo no correría ese riesgo. Vete a lo seguro.
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- Pues Vicente, el marido de la vecina, cocina todos los días, que lo veo yo desde la ventana.
- Sí, pero luego él se pira los fines de semana con sus amigos y su mujer no le rechista ni se lo echa en cara, y yo me quedo en casa para poder hacer vida familiar.

En definitiva, busca algo que sea evidente que le falta a ella, y arrójaselo sin piedad. No pretendo que seáis malas personas, ni malas parejas, ni mucho menos. Pero el uso que se da más frecuentemente de lo que pensáis de esta táctica entre mujeres no me parece ni bueno, ni respetuoso. Porque, con otras palabras, lo que le estamos diciendo con estas respuestas es:

- Pues Vicente, el marido de la vecina, cocina todos los días, que lo veo yo desde la ventana.
- Sí, tienes razón. Pero nadie te ha obligado a casarte conmigo y yo soy así. Siempre lo he sido. También estoy yo contigo sabiendo que otras mujeres tienen cosas que me encantaría que tuvieses tú. Haberte casado con Vicente, joder.

Esto es lo que tenemos que dejar claro con nuestra contundente respuesta. Eso sí; es muy importante que no tardes ni 10 segundos en contestar, pues si lo piensas más de ese tiempo, no será creíble y parecerá un cabreo y una acusación motivada por ese cabreo. La rapidez y la calibración de la respuesta, solo se coge con práctica y más práctica.
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Si lo dices sin pensar, la sensación que le creas a ella es que es algo que tenías ganas de soltarle en cualquier momento, algo que tenías a punto de reventar, dando así a entender que ella no es tan perfecta como te quiere hacer creer, ni tú tan desalmado en vuestra convivencia y, encima, lo que das a entender es que, aún teniendo algo en su contra, has estado callado y sin protestar hasta que ella te ha atacado. Total, que le das la vuelta a la tortilla, que es el objetivo que pretendemos conseguir.

Para que veais que no somos los únicos, os remito también a un artículo original de Franco Seduction Blog, imprescindible para la formación de todo hombre casado o en pareja, en el que da también detalles originales para darle la vuelta a la tortilla o como dice él "How to bust her balls"... ¡Pero qué malos somos!

Un mágico saludo


Merlín.
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