LOS MIRONES DE LA SOCIEDAD

Iba un buen día andando por Bravo Murillo de la mano de mi novia de aquella época, a nuestro rollo y hablando de cuál sería el próximo lugar que escogeríamos para hacer una escapada de fin de semana. Yo por aquél tiempo ya había empezado a trabajar y podíamos permitirnos algún lujo no demasiado lujoso … Poco antes de llegar a la Castellana, nos abordó un personaje bastante peculiar. Un chico algo mayor que yo, al menos en apariencia, vestido estilo “punk-perro flauta” con vaqueros elásticos, botas rojas, chupa de cuero llena de chapas y el pelo teñido de colores. Estaba tocando con la flauta ¡como no! Haciendo honor a su atuendo.

El buen hombre se nos paró delante y con voz ronca, una falsa reverencia teatral y una mueca que no se sabía si era sonrisa o dolor pidió: “Una moneda para la ocupación”. Le hice un gesto con la mano diciendo que no y pasé de largo. Cuando ya me había alejado unos metros me gritó: “¡Pero serás mierda! ¿Quien te crees que eres? ¿Te crees que eres más que yo o qué?”. Me dí la vuelta con la intención de responderle: “No me creo más que tú, pero no te doy dinero porque no me da la gana ¡Qué pasa!”. No sé bajo que argumento me llamó “¡¡¡fascista!!!”.

Debe ser que cuando no le das dinero a un punky-perro flauta vago y pedigüeño, uno es un fascista y un opresor. Le respondí “¡Ponte a currar y deja de tocar los coj…!¡Vago de Mier…!”. El perro flauta se acercó a mi corriendo a lo que yo puse postura de puñetazo en la cara, porque pensaba que quería pegarme. Se para delante de mi y me dice: “¿Qué trabaje? ¡Eres un esclavo!… ¡El trabajo aliena, pringao, fascista!”. Se me debió de poner tal cara de Fary (que en gloria esté): “O sea, me dices que no curras y me pides dinero que yo me gano trabajando”. El me volvió a repetir que “el trabajo aliena”. Mi novia me cogió de la mano pegando un tirón para que no nos engancháramos y seguimos nuestro camino, mientras el punky-perro flauta, continuaba gritando blasfemias acompañadas de sonidos onomatopéyicos y guturales.

Existen personas que no quieren participar en el esquema establecido o en la sociedad, no quieren acatar las normas porque “no les gustan”, porque piensan que son injustas, pero en cambio quieren vivir a costa del sistema. Lo peor es que ese tipo se creería sus propias luchas, cuando vive incoherentemente y probablemente no tenga valor para querer valerse por sí mismo, en vez de andar pidiendo monedas para beber. Ayer tuve una discusión en cuanto a esto con una persona muy allegada a mi. El me daba sus hipotéticas razones para no ir a votar, para no ejercer su derecho al voto. Yo le decía que para que realmente su postura de disconformidad con los partidos políticos, fuera efectiva, que su voto tendría que ser en blanco.

La realidad es que a esta persona le daba pereza salir de casa ayer, es algo que me pueda parecer lógico en domingo, pero la realidad es que el día de las elecciones, es el día en que nuestra opinión, pasa de ser una mera opinión, a ser una acción ejecutiva. En un día de elecciones, es cuando realmente se ve que quien manda y quien elige, es el votante, el currito de a pie, el ciudadano, el directivo, el padre, la madre, la abuela y el abuelo, etc.

Al igual que el punky-perro flauta, mi amigo me daba argumentos sin sentido para no reconocer sus derechos y responsabilidades. Una respuesta arbitraria ante una situación que exige que te definas en una actitud o postura concreta, lo único que oculta es pereza y falta de decisión y de voluntad para ejecutar una acción, con la excusa de que a él no le sirven esas normas. La verdad es que hablábamos tomándonos una cerveza viendo un partido de fútbol… Eso parecía que si le gustaba ¡qué raro! ¿verdad? Para el caso de ir a votar, creo que un voto en blanco es la respuesta más acertada ante un desacuerdo con la clase política en general. Pero… es que se está mejor durmiendo en casa.

Cuando estaba viendo ayer los datos de participación, decían que había votado aproximadamente un 75% del censo. Esto son tres cuartas partes, lo que indica que hay un 25% de personas en edad de votar que han optado por quedarse en casa, aunque también puede hacerse por correo de forma gratuita, o sea que no hay excusa para no votar en blanco, si no se está conforme con el menú de opciones con el que contamos a día de hoy. Después por ahí, hay sueltos ciertos grupúsculos inmaduros de adolescentes físicos y mentales, o ambos tipos de adolescentes a la vez, pidiendo la ABSTENCIÓN porque no les beneficia, amantes del desorden público, de la violencia y de la protesta vacía de contenido, víctimas a su vez de un lavado de cerebro sufrido desde su más tierna infancia. No se puede esperar que un inconsciente actúe de forma consciente.

Yo me meto con el mirón, afortunadamente estamos en una sociedad democrática y si quieres votar puedes hacerlo, si quieres votar en blanco puedes hacerlo también … Incluso si prefieres al final RENUNCIAR A TU LIBERTAD INDIVIDUAL Y DEJAR QUE SEAN OTROS LOS QUE ELIJAN POR TI, también puedes hacerlo. No va a venir la policía militar a tu casa a llevarte obligado a votar. Probablemente se queje tarde o temprano de que no le gusta el escenario en el que vive, es el argumento que utiliza como excusa para no votar. Yo cuando era pequeño, había veces que no me quería comer la comida que me ponían en la mesa, pero mi madre me decía: “Hasta que no te la comas, no te voy a poner otra cosa”. Bueno, pues con estas cosas, uno va aprendiendo poco a poco, a saber qué es lo que puede elegir y lo que no.

Imaginaos por un momento que esto fuese una república bananera, que la policía fuese el mismo ejército, que no hubiera elecciones cada cuatro años y que si las hubiera, solo se pudiera votar a un partido y que encima de todo esto… Fuese obligatorio ir a votar. Si no fueses a votar, se te penalizara o sancionara con una multa, cuando solo hay una opción de voto que es la del caudillo que esté al frente de su revolución personal, y que encima, se enorgullece ante el mundo de que en su república bananera hay una constitución hecha y aprobada por él mismo, aplaudida por todo su séquito, y el que no aplauda, fusilado o desaparecido.

Creo que esa absurda situación, si pudiésemos ir a votar de forma libre como podemos hacer a día de hoy, ni uno solo de nosotros se quedaría en casa. A los mirones les pasa una cosa, aparte de que dejan que elijan los demás por ellos, se conforman con mirar sin participar. A lo mejor da pereza si, somos humanos o te da fiebre o lo que sea, pero pensemos esto: NOSOTROS DECIDIMOS, es algo importante que creo que todavía debemos aprender a valorar. El punky-perro flauta de antes, es un individuo que no sabe plantarle cara a un día a día, ha preferido renunciar a tomar decisiones, para que sean otros le lleven el pan a la boca, para que sean otros los que trabajen y los que decidan.

La cuestión es que a pesar de querer “estar fuera del sistema” sigue dependiendo de él, esta es la realidad.

Un fuerte abrazo.


Arcángel.
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