LA ALTERNATIVA A LA CONVIVENCIA DIARIA, por BESS


Vaya por delante, antes de empezar, que no tengo pareja y siempre es más fácil hablar en caso hipotético.

Me doy cuenta que respecto a gente que conozco estoy en una fase diferente, ya tengo una vida que no tengo claro si estoy dispuesta a cambiar (radicalmente al menos), tengo mi casa (bueno, la tiene el banco), estoy a quince minutos del trabajo, mi hija, mi perro, amigos en el barrio, el papá de la criatura cuatro bloques más allá, la familia cerca, mi panda de los perros, estoy rodeada de parques, tengo terraza, me llevo bien con mi sofá y el mando de la tele es solo-solo mío. No tengo que ser sociable con nadie cuando estoy agotada y puedo depilarme en el salón, no tener turnos de ducha mañaneros, puedo invitar a quien quiero a casa a cenar sin consultar… En fin, ese tipo de cosas.

Siento que ciertas partes de la vida ya las he vivido y no necesito volver a hacerlo.

Creo que en general, la gente cuando es joven desea vivir el cuento de hadas: Encuentro a mi príncipe azul, nos vamos a vivir juntos, nos casamos (según gustos), tenemos “churumbeles”, cambiamos el caballo blanco por una carroza para podernos ir juntos todos de vacaciones y seremos felices y comeremos perdices para siempre. Es como un camino trazado y en general, las personas no nos salimos de él, pocas parejas deciden vivir por separado, pocas parejas deciden no tener hijos…

Luego, la realidad, a veces no es así y te supera la monotonía, las circunstancias, la evolución de cada miembro de la pareja con los años… Lo que sea, siempre hay cambios con el tiempo.

¿Ahora?… Pues tengo a mi hija y no necesito montar un equipo de fútbol, me viene bien mi casa y supongo que estoy mayor... Me resulta más fácil pensar en mantener la llama viva en una relación (aunque suena cursi, lo sé) si no existe una convivencia diaria; sí los fines de semana, sí las vacaciones, sí algún día entre semana…. Y quizás cuando seamos dos jubilados, irnos a vivir juntos.

Además me gusta echar de menos, a veces creo que es un sentimiento que está infravalorado... Conozco alguna pareja que queda toooooooooooooodos los días y no me puedo creer que les apetezca siempre, sencillamente no me lo creo; parejas en la que a uno le molesta si el otro hace un plan al margen de su pareja; parejas que ya no tienen nada que contarse.

A mi me gustaba cuando mi ex se iba de viaje, disfrutaba de estar sola, aprovechaba para hacer un montón de planes, porque conviviendo en pareja a veces te acomodas y cada día le echaba un poco más de menos. Cuando se acercaba la vuelta, estábamos deseando vernos, era una tradición ir a buscarle al aeropuerto y llegar a casa y abrir la maleta en el sofá o en la cama, los dos juntos y sacar todo a ver qué me había traído… Esas tradiciones que te encantan.

Con esto no quiero decir que este tipo de convivencia sea la mejor… Sólo que así en principio, pensándolo en frío, me parece ideal, tengo una vida que me gusta, mi pareja solo tendría que mejorarla.

A veces la vida es más sencilla de lo que pensamos.

Mucho amor.


Bess

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues me encanta la forma de vivir tu vida, sí señora. Cada uno elige su camino, eso está claro, y hay personas a las que la convivencia diaria les da alergia. También están los que no soportarían vivir solos.

Aquí, de todas formas, se podría debatir durante horas en lo que respecta al derecho que tenemos los padres de decidir nuestros "caminos" a nuestra propia conveniencia cuando hay que mirar, también por la conveniencia de los pequeños. Ojo con eso. De todas formas, no parece que sea tu caso, pues la relación de la niña (¿?) con ambos parece ser estupenda.

Besos.

Merlín.

Anónimo dijo...

Sí, nosotros tenemos muy buena relación, somos los mejores amigos... y la convivencia al final fue horrible, nunca quise que mi hija viviera eso.

El tener una hija condiciona tus decisiones. Tomar la decision de convivir con alguien le afecta a ella (no sólo me afecta a mi). Mi hija era un bebé cuando mi ex y lo dejamos, por lo que no ha vivido una ruptura. Ahora tiene 3 años, si la cosa saliese mal sí la viviría, además con el añadido de que mi pareja no sería su padre, con lo cual podría no verle nunca más si hay una ruptura (no quiero ni pensar si fueran varias relaciones estables durante su niñez, adolescencia y juventud, nunca sabré como le podría afectar y qué es lo mejor para ella). Además pienso en el padre, supongo que sería una situación difícil para él si mi pareja conviviese conmigo.

En definitiva, que no tengo ni idea... ya la vida me dirá lo que tengo que hacer.

(pero sigo pensando que tener que hacer hueco en los armarios me pone los pelos como escarpias)