UN CUARTO ANIVERSARIO CON SORPRESA


¡Qué bien! Mañana es la fiesta del casi cuarto aniversario … Hace ya casi cuatro años que estás con a ella y el último de estos años ya viviendo juntos. Pensabas que nunca ibas a dar ese paso con nadie, pero al final lo diste. A veces es duro, porque sientes que una discusión puede hacer temblar los cimientos de la relación, pero la realidad, es que seguís juntos después de todo. La convivencia es distinta en la realidad a como es sobre el papel.

Al día siguiente por la tarde comienza a llegar la gente a vuestra casa, habéis estado todo el día preparando tapas, aperitivos y comprando bebida. Vienen tus amigos y los suyos poco a poco, la música está baja y todo el mundo se conoce, hay un murmullo por toda la casa, semejante al murmullo de una fiesta de cumpleaños. Se escuchan risas, conversaciones cruzadas y hay cada vez más humo por los que fumáis. Si, en efecto, es una fiesta en condiciones. Tu hermano y tú vais sacando la Play Station de la mochila, para ir montando el Sing Star con los micrófonos y hacer un chicos Vs chicas con canciones de los 80, hasta que el cuerpo aguante.

Te has tomado ya cuatro caciques con Coca Cola y antes de ponerte a cantar, tienes que pasar por el baño, ya para aguantar del tirón, como bebas más, se te va a trabar la lengua. De aquí en adelante solo Coca Cola. Después cuando se vaya todo el mundo quieres guardar fuerzas para pegarte un soberano homenaje con ella y para eso tienes que estar fresco y algo más lúcido de lo que estás ahora por el alcohol. Te metes por el pasillo y como está a oscuras, enciendes la luz del principio del corredor para no andar pegando tumbos contra las puertas. Enciendes y ves algo junto a la puerta del baño que hace que te quedes a cuadros. La ves a ella dándose el palo con su ex de la universidad … Lo ves y no te lo crees. Como has encendido la luz, obviamente han parado, pero los has pillado y no hay excusa.

Ella se pone a mirar hacia abajo tapando su cara con el pelo, mientras su ex, que por cierto ya lleva cinco años emparejado con otra, dice “Creo que es mejor que me vaya”, sin levantar la mirada y andando a toda prisa hacia la puerta, con el obvio nerviosismo. Te quedas con la boca abierta, mirándola incrédulo, porque lo has visto pero no te lo crees. Ella a todo esto sigue sin levantar la cara, hasta que dices”¿Pero qué coño pasa?”. Ella sigue sin hablar… “Que me respondas, te estoy hablando” Le dices. Ella dice “Déjame no quiero hablar… déjame ahora”. Tú, en ese momentos piensas “¿Cómo la voy a dejar después de lo que he visto?”. Lo peor es que hay 20 personas en el salón esperando a que salgáis, para continuar con la fiesta.

“Dime tú ahora que hacemos con esta puta fiesta … Por lo visto, te has puesto a celebrarlo y a tu manera” le dices. Ella responde “Ha sido un accidente, no sé como ha podido pasar, no digas eso”. Sientes que te está tomando por imbécil “¿Un accidente? … ¿Un accidente que os estuvierais dando el palo a oscuras en nuestra casa con toda la gente aquí… O un accidente que te haya pillado? Me tomas por imbécil”. Ella responde “No digas eso, de verdad … Ha sido un accidente y no he podido evitarlo, no se como ha podido pasar”.

En ese momento te sientes el mayor gilipollas del mundo. Empiezas a hacer un repaso mental de todas las salidas que recuerdas con sus amigos y te pones enfermo nada más que de pensarlo. Le preguntas “¿Es la primera vez?” Ella responde que sí y te insiste en que ha sido un accidente, que no tiene excusa, pero tú no la crees, cualquier cosa que te diga ya para ti, carece de verdad o de credibilidad. Te ha bastado eso para dejar de confiar en ella para los restos.

Decides por un momento, aplazar la discusión, hay gente en casa y no se merece presenciar un número o un escándalo. Decides salir, obviamente estas muy serio pero finges que no ha pasado nada, te metes entre la gente y esperas tu turno de micrófono. Ella se ha metido en el baño para mojarse la cara y quitarse los lagrimones, cuando sale al salón, la miras de reojo y sientes por dentro un desprecio hacia ella que nunca antes habías sentido. Una amiga le dice “¡Vaya careto que llevamos chiqui!… Si es que no se puede beber tanto, anda… anda…”. Tu novia (o lo que sea a partir de ahora) finge una mueca de sonrisa y se pone a hablar con la gente como sino pasara nada.

Durante la noche, la miras de reojo, pero la esquivas, no quieres ni verla … Piensas “Como después de cuatro años juntos y aquí… En nuestra casa… ¡Como se puede ser tan zorra!”. Cuando se va todo el mundo, no le diriges la palabra, ella tampoco dice nada, recogéis y os vais a dormir. Os metéis en la cama y nadie dice nada, normalmente ella apoya la cabeza en tu pecho antes de dormir, pero tú antes de que eso pasara te has girado y le has dado la espalda. Empiezas a pensar que va a ser lo primero que hagas mañana por la mañana, probablemente hagas la maleta sin más, a casa de tus padres, o tendrás una discusión y seguirás allí, pero sabes que esto ya no va a ser como antes.

El tema de la infidelidad a más de uno y una les quita el sueño. Es como un gusano que se te mete dentro del cuerpo y empieza a comerse todo lo que encuentra ¡malditos sean los celos! ¿Me estará poniendo los cuernos? Empiezas a justificar cada uno de sus movimientos diarios, elaboras un calendario mental de actividades que ella hace al día, pensando en qué momento puede hacerlo, empiezas a calcular tiempos, probabilidades, intentas averiguar con quien sale, a donde va… Parece que desde que te mosqueaste por ese “beso accidental” en la fiesta, tu vida no tiene otro sentido que pillarla “in fraganti”. Todo, para estar seguro de que tienes una buena razón para irte a vivir tu vida y de hacer lo que te de la gana sin sentirte culpable por dejarla.

El problema es que desde que la viste dándose ese “beso accidental” con su antiguo novio de la universidad, sientes que estos casi cuatro años de relación, se han ido a la basura, sientes que te ha hecho perder el tiempo, cuatro años de tu vida tirados en un minuto… Si lo llegas a saber, desde luego no se te ocurre celebrar la fiesta de “casi cuarto aniversario” y ahora, de la discordia, probablemente no te sentirías así ahora. Empiezas a pensar si podías haber hecho algo para que eso no pasara, te culpas y te machacas por dentro, examinando cada uno de tus movimientos para intentar averiguar que es en lo que has fallado.

La respuesta a todo esto es fácil, simplemente plantearse todo esto es inútil ¿Por qué? NO DEPENDE DE TI. EL TEMA DE LA INFIDELIDAD NO SE PUEDE CONTROLAR y todo aquel que pretenda sacar leyes, reglas, probabilidades o normas, simplemente está filosofando. Desde nuestro lado, cierto es que podemos adoptar ciertas conductas más o menos saludables mentalmente hablando, pero sabiendo como funciona el ser humano, la primera respuesta y el primer impulso suele ir del lado de la conservación.

Cuando hablo de conservación, quiero decir que actuamos en consecuencia, para mantener y no perder nuestro estatus actual. Nuestro primer impulso será siempre el de dejar las cosas como estaban antes de un incidente tal. Que hayamos pasado por una experiencia de infidelidad, no quiere decir que estemos más presentes en sus pensamientos y emociones, pero no existe el "collar" o el candado, por llamarlo de alguna manera que te de una certeza en cuanto a eso. No quieras tener esta certeza, no te va a ayudar a ser más feliz. Si depositas esta certeza en alguien ajeno, en tu pareja en este caso vas a estar siempre en vilo, con un marco subordinando a si ella está o no está contigo. No se puede vivir así, la seguridad ha de estar en ti mismo, no depositada en otra persona por mucho que la quieras.
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A menudo cuando idealizamos a una mujer durante la fase de enamoramiento, se nos están olvidando algunas cosas: una es el libre albedrío del que disfrutan todas las personas, se olvida también la circunstancia atenuante (como en los juicios y el caso que nos ocupa en este artículo, no ha tenido porqué ser intencionado), se olvida también que la atracción es irracional, se olvida también del desamor, del actuar por despecho ... Podemos plantear conductas atractivas por nuestra parte que puedan ayudar a mantener un equilibrio en la relación con ella, pero... Intentar plantear un sistema anti-infidelidad es jugar a coger aire con las manos.

No hay que plantearse que hacer para que ella no te sea infiel, estamos partiendo entonces de un marco equivocado ya desde origen, un marco de "jugar a no perder", un marco conservador que en el fondo quiere decir "que es lo que tengo que hacer para que ella no me ponga los cuernos". Desde luego no es el pensamiento más saludable que alguien pueda tener nada más levantarse por la mañana. Hay que vivir, la frase de “vive tu vida” solo tiene tres palabras, pero dice mucho.

Es muy fácil adoptar el rol de víctima cuando pasas por una infidelidad, fíjate bien en que utilizo el verbo pasar por, en ningún momento quiero decir sufrir, lo que te colocaría ya en este tóxico rol de víctima. Aquí no se ha muerto nadie, o sea que no hay víctimas mortales por nada. Simplemente, ha pasado algo que no entraba en tus planes y para lo que no estabas preparado. Cierto es que somos personas de carne y hueso, que sienten, se alegran y decepcionan, no eres TERMINATOR. Te sientes en primera instancia engañado, decepcionado… Es algo perfectamente normal, una situación a la que quizás no sabes adaptarte en un primer momento. ¿Te han hecho perder tiempo de tu vida?

Una relación, un compromiso debe ser libre y voluntaria, si sientes esto, es que tu concepto de relación no es libre, sino supuestamente obligado y para ti y para la otra persona. Ya que se supone que ella debería, ella tiene que rendirme cuentas, o ella tiene que darme explicaciones… A fin de cuentas, contratos verbales o mentales que necesitas como certeza de que ella nunca se irá de tu lado. En otras palabras, MIEDO Y ESCASEZ. Ella, ella y nadie más que ella… Lo único que es tuyo es tu vida, pero ni la mente, ni el corazón, ni el cuerpo de tu pareja te pertenecen, esto no lo olvides.

Ese tipo de certezas, o de seguridades, dime... ¿Para qué las quieres? Solo sirven para quitarte la paz interior y convertirte en un hombre reactivo y miedoso (este es el principio del marco mental del maltratador): Miedo a quedarse solo, ya que es la única mujer con la que puede estar, celos y obsesión. Si compartes en una relación estable con una mujer que realmente te gusta y que quieres, es porque desde dentro aceptas y aceptáis esa situación y la posibilidad de que ocurran cosas, que solo tienen cabida en un marco de relaciones estables. Solo quería recordar que los cuentos de hadas no existen y muchas veces, creemos que una relación de pareja, noviazgo y matrimonio será la salvación. Es un estado diferente, no un cuento o una película de Disney.

Es como querer quitarle las espinas a una rosa. Obviamente, si te ves con una mujer puntualmente, o estas solamente enrollado con ella, la palabra infidelidad no tiene objeto. Cabe la posibilidad, simplemente eso, es una posibilidad, no quiere decir que tenga que pasar forzosamente, no es algo contra lo que haya de defenderse. Es más, si ocurre una infidelidad en una pareja NO TIENE POR QUÉ DEPENDER DE LO QUE HAGAS TÚ O DEJES DE HACER, te estás olvidando que es cosa de dos personas. Por muy bueno que seas, a ella se le puede cruzar un cable, o se le puede cruzar otro hombre. Tu puedes hacer más o hacer menos, pero NO ESTA TODO EN TU MANO.

Hay un refrán que cita lo siguiente: “Nunca digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre”.

Un fuerte abrazo.


Arcángel.
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