EL TECHO DE CRISTAL


Estás sentado frente al ordenador, un buen día, un lunes cualquiera como hoy en la oficina. Acabas de revisar el correo, has hecho las dos llamadas de rigor y has presentado el informe de gastos de febrero. Por el momento no hay nada más que hacer y para no aburrirte te metes en el messenger … No hay nadie de interés conectado y te pones a jugar al solitario por Internet. ¡Apasionante! ¿Verdad? Desde luego no era lo que tenías pensado hace dos años cuando empezaste a trabajar aquí. Recuerdas que al principio ibas a la oficina con ilusión, porque acababas de cambiar de piso y de trabajo, te pagaban más y te lo merecías.

En la primera entrevista que te hicieron antes de entrar, el que iba a ser tu futuro jefe, te dijo bien claro que tenías posibilidades de hacer carrera profesional en la empresa. Resulta que él se fue hace algo más de seis meses, pensabas que te iban a hacer director por fin, pero en vez de eso han cogido a otro tío de fuera que no tiene ni puta idea, siempre te está preguntando, mandándote cosas sin sentido y encima cobra más que tú.

Resulta que llevas ya dos años allí y han colocado como director al “cuñadísimo” del presidente, el que es ahora tu nuevo jefe. Te has informado y te has enterado que lo han puesto ahí porque no cabía en ningún otro sitio y el que era tu anterior jefe hasta hace seis meses, se ha podido colocar en la competencia, en un puesto mejor.

¿Qué está pasando aquí? ¿Me puede decir alguien que hago yo aquí jugando al solitario muerto de asco y haciéndole las tablas, los balances y los informes a este incompetente que ni si quiera sabe abrir una hoja de Excel? Esto no me encaja con la idea de “carrera profesional” … Es lo que puedes pensar cuando te veas en esta situación que a día de hoy no es tan extraña.

Primero fíjate en lo que ha hecho tu anterior jefe, hace seis meses que se ha ido a otra parte, él probablemente cuando te ofrecía estas posibilidades de mejora no te mentía, pero no te ha especificado bien. Viendo lo que ha hecho él para mejorar su situación, es cuando empiezas a plantearte si realmente ese es tu sitio. Ascender en una empresa tiene sus cosas buenas y no tan buenas, ya que te puede pasar que durante un año estés estupendamente y al siguiente, veas que no pasas de leer correos y pasar informes, porque te han puesto por encima a una “vaca sagrada” que está ahí por obra y gracia del Espíritu santo. En éste caso es poco probable que por más méritos que hagas, puedas avanzar.

En este caso, puede ser más o menos fácil tomar una decisión, dependiendo de tu flexibilidad a la hora de realizar otras tareas y sabiendo que cuando no puedes avanzar hacia arriba, quizás no te quede más remedio que desplazarte en horizontal para seguir buscando otras puertas con nuevas opciones.

En el caso de tu anterior jefe, el ha podido ver que no podía seguir avanzando allí y también probablemente escucharía que iban a situar en su puesto al “cuñadísimo”, y antes de que le degradaran en casa, ha decidido salir fuera a una empresa de la competencia, para seguir siendo director en otra parte, y de esta forma, no perder estatus y seguir teniendo opciones a subir en otra empresa.

Cuando no se es directivo, dar este paso es más difícil, porque es poco probable que a menos que hayas sido ya directivo en tu empresa actual, te vayas a colocar como director en la competencia. Lo normal para un empleado de a pie, es empezar de cero en otra parte, si lo que ofrecen fuera de tu actual empresa es más dinero y más ventajas concretas bien, pero si no es asi lo mejor es quedarse y “aguantar”.

Pongo aguantar entre comillas, porque de lo que se trata en realidad es de tener algo más de paciencia y buscarse las habichuelas en otra división o departamento dentro de tu actual empresa, si lo que ofrece la competencia no te hace “un poco más feliz” ¿Por qué? Siempre es más fácil mejorar tu situación de esta forma, que arriesgarte a dar un ultimátum en plan “O me suben el sueldo o me voy”, “o me ascienden o me voy a otra empresa”.

De esta forma además vas cogiendo más tablas en tu actual empresa, conoces a más gente dentro de la misma, haces nuevos contactos y pasarás a ser uno de los empleados mejor valorados con posibilidades reales de subir, sin tener que plantearte continuamente el partir de cero. En este caso estás construyendo ya sobre cimiento.

Normalmente en situaciones como en la que tengas a un completo inútil por encima, te darás cuenta de que obviamente la política de promoción interna y ascensos de tu empresa no dependerá en caso alguno de tus méritos realizados, si no de a quien conoces y a quien no, por lo que te convendrá moverte en horizontal y en diagonal, ya que justo por encima no tienes paso. He visto a compañeros más impacientes que yo abandonar e irse a otro sitio, casi justo al punto del desengaño. Lo que han hecho realmente ha sido “Irse de Málaga para meterse en Malagón”, porque han tenido que volver a partir de cero.

También he visto a compañeros que han tenido paciencia y después de años de aguantar con mayúsculas(más de cinco y más de seis), por fin han podido optar a una posición mejor sin cambiar de empresa, división o departamento. De igual forma, he visto a otros llegar y besar el santo por el efecto “cuñadísimo”. Según mi modesta experiencia y tal y como he podido conocer este mundillo, como me ha mejor me ha ido ha sido cambiando de puesto siempre que he podido dentro de la misma empresa, siempre que ha habido cambio de puesto, he pedido una mejora y ha ido saliendo poco a poco.

Desde que entré en esta “santa casa” hace cuatro años casi, ahora puedo decir que estoy a gusto, realmente bien, hago lo que tengo que hacer, tengo tiempo y las cosas me van bien dentro de estos muros. Ha tenido que pasar un tiempo, oír falsas promesas, promesas verdaderas, ver como se va mucha gente, ver con paciencia como se colocan los "cuñados", nunca renunciar a nada y pidiendo mejoras cuando había cambios, si te corresponde una mejora ¿por qué nola vas a pedir?.


Un abrazo.


Arcángel.
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