EL SEXO NO ES UNA CUESTION DE NUMEROS, por EL DUQUE

Imagen cedida por Julia

Cuando se cernía en torno a mi la siempre dura adolescencia recuerdo la obsesión por los números y no sólo los de las “mates” si no también en torno al sexo. Con gran precisión media día tras día mi pene deseando llegar a cifras asombrosas, contaba con precisión mis masturbaciones tratando de batir algún que otro record del mundo, contaba cuanto tiempo me pasaba besando a una chica y así fui instalando en mi el gusto por las matemáticas.

Con el tiempo dicha obsesión se fue haciendo parte esencial en mi forma de ver la sexualidad; seguía la manía por medir los centímetros del pene, el tiempo que deben durar los preliminares, el número de polvos que conseguía en un día, el número de polvos semanales, el número de orgasmos que alcanzaba la chica…y sobre todo cuanto duraba.

En ocasiones, cuando la pasión del momento me llevaba a un pronto orgasmo, me sentía culpable y hasta en alguna ocasión pedí perdón. Decidí que aquello había que controlarlo, por lo que empecé a desarrollar una poderosa técnica de autocontrol mental. Estaba enormemente orgulloso. Llegó el momento en que podía aguantar horas(y no exagero)…¡y me sentía superman!. Al fin lo que todo hombre sueña, aguantar hasta el infinito…

Hasta que un buen día, en medio de una de esas memorables “faenas”,la chica con la estaba me espetó algo así como: “ Por Dios acaba ya!!!!!!. Aquello rompió mis esquemas más arraigados. Tras una serena y larga conversación me lo hizo entender todo: El pensar que hay que durar mucho es un gran error. De hecho en ocasiones, durando mucho lo único que logras es hacer daño a la chica.

Aprendí, que si las fases previas son bien llevadas, puede que hasta ella llegué antes que tú, que a ellas les encanta y excita que lleguemos y lo único que llevan realmente mal es que egoístamente “no terminemos lo que empezamos”; es decir, que no prosigamos tras llegar.

No hace falta decir que el hombre tiende a darse la vuelta y quedarse sopa tras llegar al orgasmo, por lo que en ocasiones nos olvidamos de las muchas cosas que podemos hacer tras el “Big Bang”, y es que no en balde, tenemos boca, lengua, manos e incluso diría pelvis, rodilla e imaginación.

No obstante, los hombres seguimos obsesionados por las mates y los números. Hay que durar media hora, tener un pene de 30 cm, lograr que ella alcance 5 orgasmos, que los prelimares sean también de media hora…

Cifras, cifras y más cifras para lograr que sea matemático lo que no lo es. El sexo no cabe en cifras, ni en números, no es una cifra y que un encuentro sea memorable no depende de los dichosos números, depende más de esas otras magnitudes tan difíciles de valorar como la ternura, la sensibilidad, la compenetración, la empatía, el enamoramiento, la pasión, el morbo, la imaginación, la fantasía, la desinhibición…

Un abrazo.



El Duque.
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