DIVORCIO: DEFINICION, HISTORIA Y CAUSAS

DEFINICIÓN: El divorcio es una causa de disolución del matrimonio. En la mayoría de los países, el matrimonio es una unión entre dos o más personas con un reconocimiento social, cultural y jurídico, que tiene por fin proporcionar un marco de protección mutua o de protección de la descendencia. En ocasiones los cónyuges (o uno de ellos) pueden desear deshacer el vínculo matrimonial, lo cual se lleva a cabo, si en la legislación está permitido, a través de la figura del divorcio. En algunos ordenamientos jurídicos el divorcio no está permitido, entendiendo que el matrimonio no puede disolverse por la mera voluntad de las partes.

HISTORIA: La institución del divorcio es casi tan antigua como la del matrimonio, si bien muchas culturas no lo admitían por cuestiones religiosas, sociales o económicas. La mayoría de las civilizaciones que regulaban la institución del matrimonio nunca la consideraron indisoluble, y su ruptura generalmente era solicitada por los hombres. Aunque en algunas de ellas, el nacimiento de un hijo le otorgaba al vínculo el carácter de indisoluble.

Generalmente, el motivo más común de divorcio era el adulterio, aunque en muchas sociedades antiguas también era motivo de muerte, como en la antigua Babilonia, donde el divorcio podía ser pedido por cualquiera de los cónyuges, pero el adulterio de las mujeres era penado con la muerte. Los hombres hebreos, en cambio, podían repudiar a sus esposas sin necesidad de argumentar la causa de tal actitud. También existía el divorcio por mutuo disenso, pero las razones de las mujeres eran sometidas a un análisis más riguroso que las del hombre.

También en la antigua Grecia existía el divorcio por mutuo disenso y la repudiación, pero el hombre debía restituir la dote a la familia de la mujer en caso de separación. En Roma no se tenía el divorcio sino hasta el siglo II adC y tuvo similares características que en Grecia, aunque las mujeres que eran ricas por herencia de su padre y descontentas con sus esposos, solían abandonarlos y divorciarse de ellos sin mayores inconvenientes. En los inicios del cristianismo, el divorcio era admitido, pero con el tiempo la iglesia lo fue prohibiendo. A partir del siglo X, eran los tribunales eclesiásticos quienes tramitaban los divorcios, no sin grandes disputas de distintos sectores de la iglesia cristiana. A partir del Concilio de Trento, en 1563, se impuso la teoría del carácter indisoluble del vínculo, aunque se admitió la separación de cuerpos.

En España el Fuero Juzgo lo admitía en casos de sodomía del marido, inducción a la prostitución de la mujer y adulterio de esta. Posteriormente Las Siete Partidas lo prohibieron. Italia en 1970 y España en 1980 fueron algunos de los últimos países europeos en aprobarlo definitivamente. En 1796, Francia incorporó la ruptura del vínculo matrimonial en la ley promulgada el 20 de noviembre, que sirvió de antecedente a muchas de las legislaciones vigentes. El divorcio ha causado grandes polémicas en los países mayoritariamente católicos, pues la Iglesia Católica no considera posible el divorcio de las personas.

TRAMITACIÓN: El divorcio se tramita ante un tribunal civil o de familia y la petición puede ser presentada por uno de los cónyuges o por ambos de común acuerdo. En este juicio se obtiene el estado de divorciado, no ya de soltero, y se queda habilitado para un nuevo matrimonio civil, incluso con la misma persona de la que se divorciara. La disolución del matrimonio lleva aparejada también otras cuestiones como las que tienen que ver con el régimen patrimonial del matrimonio. Si hubo comunidad de bienes, generalmente se dividen los bienes materiales en partes iguales, aunque de común acuerdo pueden dividirse en otros porcentajes.

En la mayoría de las legislaciones, el capital obtenido durante el matrimonio pertenece por igual a ambos cónyuges, no así los bienes provenientes de herencias que pertenecen enteramente al cónyuge que los recibiera. Sin embargo en algunas legislaciones se permiten los acuerdos prenupciales, donde los cónyuges pueden determinar todo tipo de cuestiones inherentes a los bienes anteriores al matrimonio y también a los obtenidos con posterioridad, inclusive hasta se suelen establecer indemnizaciones ante una eventual ruptura del vínculo que los unía (algo que practican actores, políticos y deportistas con frecuencia).

CUANDO HAY HIJOS DE POR MEDIO: En el caso que la pareja hubiera concebido hijos, se establecen los regímenes de visita de uno de los cónyuges y las obligaciones pecuniarias de manutención que correspondan a cada uno, hasta tanto los hijos cumplan la mayoría de edad, que –según la legislación de cada país- puede ser a los 18 o a los 21 años, momento en el cual los cónyuges dejan de tener la obligación legal de mantenerlos económicamente. Esta obligación, en muchos casos, no se extingue si el hijo tiene algún padecimiento que le impidiera mantenerse por sus propios medios o necesita la manutención para proseguir con sus estudios. Por el contrario, puede extinguirse antes de las edades mencionadas si el menor fuera emancipado por sus padres.


CAUSAS GENERALES DE DIVORCIO: pueden ser muchas, pero en la mayoría de los casos se trata de problemas de convivencia de los integrantes de la pareja, ya sea por la relación entre ellos o por factores externos a la pareja. Según la legislación de cada país, es causa de divorcio el mutuo disenso; la bigamia; el adulterio; el delito de un cónyuge contra otro; la enfermedad física o mental, que ponga en riesgo la vida del otro cónyuge; la violación de los deberes inherentes al matrimonio; injurias graves; abandono malicioso; etc.

EN EL CASO DE ELLAS: Las mujeres se divorcian cuando se encuentran a un marido lo suficientemente desconsiderado, falso en la realidad y que es contrario a lo que pensaron sería su vida de pareja, algo que no corresponde con el ideal que ellas tenían modelado. Si ella no comulga con la forma de ser de su pareja, se molesta, no de forma evidente, porque la mujer tiende a “aguantar” por el bien común y sobre todo, por no poner en riesgo su estatus.
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De todas formas, si no encara el problema en el momento justo en que ocurre, es probable que la relación se empiece ir a pique poco a poco. Si ella todavía le sonríe, le aguanta y le tolera un comportamiento no coherente con lo que ella entiende que se merece como mujer, esposa y madre, es ella la que está creando una situación que después se hace inaguantable. Quien querría una situación asi, la solución es hablar en el momento justo de lo que quiere cada uno y que esperan del otro si no están de acuerdo, entonces lo mejor es no casarse, pero se suele ver demasiado tarde. Pueden ser causas también, la ruina económica del marido o el maltrato.

EN EL CASO DE ELLOS: La principal causa es el cambio de pareja, así de sencillo. Un hombre no suele dar este paso sin antes haber optado por otra mujer y ya la tenga “asegurada” bien como pareja o bien como amante. Suelen seguir la política del “más vale pájaro en mano que ciento volando”. Si bien hay hijos por medio, es probable que prefiera mantener sus relaciones alternativas en al anonimato, en el caso que no haya hijos en el matrimonio, esta situación no tiende a ser duradera y opta por abandonar la relación antes de adquirir mayores compromisos que pudieran perjudicar sus intereses individuales en un futuro.
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En ocasiones, ayuda a que uno escoja mejor en sus siguientes relaciones. Porque después de haber pasado por una experiencia de ruptura, uno se lo piensa dos veces antes de volver a casarse. Es decir, es un seguro contra nuevos incendios, porque ya se ven las parejas de una forma menos ideal. Un divorciado, siempre te está contando batallas, que nunca contaría si estuviera casado, es como si hubiera recuperado su libertad de expresión. Cuando llega el divorcio, es incluso posible que mejore la relación entre algunas parejas, en los casos positivos y cuando ha sido de mutuo acuerdo.

En cambio, cuando el divorcio es unilateral siempre hay una parte más afectada que otra. En estos casos, te das cuenta que casarse se te hace corto y divorciarse puede llegar a ser eterno, si la otra parte te pone trabas, te casas en minutos y te divorcias en meses. Mientras que el matrimonio es cosa de dos, el divorcio suele serlo de uno sólo. Uno nunca sabe que va a pasar en el futuro, ni siquiera mañana, pero una cosa tienes segura y es una verdad de Perogrullo: Si no te casas, no te vas a tener que divorciar.


Un fuerte abrazo.


Arcángel.
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