DESENGAÑOS, por STEEL

Imagen cedida por Ana Vanesa
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¿Se te ocurre algo más doloroso que un desengaño?. Visto desde lo emotivo, pocas cosas son mas tristes, más dolorosas y dejan una herida peor que un desengaño. No te voy a contar una historia personal de desengaño, aunque si lo hiciera seguramente te sentirías identificad@ conmigo. Todos por desgracia hemos tenido, tenemos y tendremos desengaños, pero ¿ Por que se producen?, si te parece vamos a analizarlo, porque si comprendemos el porque se han producido seguramente podremos evitar que en un futuro nos vuelva a pasar, o al menos minimizaremos sus consecuencias.

Los desengaños peores para mi no son los que te ocasionan las parejas esos con el tiempo se superan y olvidan, pero ¿ Y los desengaños que nos ocasionan los amigos?. Seguramente estos son los mas dolorosos, sobre todo en la adolescencia. En ese periodo de la vida en la que tu familia se vuelve algo secundario, y los amigos pasan a ser tu prioridad. Un buen día has dejado de ser un niño, y tu familia deja de ser lo mas importante, para ser un "coñazo" que te obliga hacer cosas que no te gustan, no quieres hacer, encima no te entienden, no puedes comentar tus cosas con ellos, y los amigos están ahí para apoyarte y ayudarte cuando lo necesitas.

Con el tiempo, te das cuenta de que no todos los amigos son leales, ni te aprecian, que algunos van a aprovecharte de ti, que no todos los amigos están ahí cuando los necesitas, pero si quieren que tu estés para ellos. Que cada uno ve en ti una cosa distinta, y que amigos de verdad hay muy pocos. Es muy curioso, pero el refrán de que quien "siembra vientos recoge tempestades", en el caso de las relaciones con otras personas no es del todo cierto. Tu puedes pasarte el día ayudando, siendo considerado, amable, pero... eso no significa que la gente te responda de igual manera. De hecho hay un tipo de gente, que cuando mas educado y amable eres, mas intentarán aprovecharte de ti. Un amigo mío decía, que a el la gente siempre la ha sorprendido, la gente que debería estar ahí cuando el los necesito no estuvieron, pero siempre estuvo alguien con quien no contaba.

Quizás esto nos pase, porque no nos fijemos en las señales. Muchas veces damos amor, cariño, amistad, sin fijarnos a quien se lo damos. Depositamos confianza y afecto en gente que no se lo merece, pero ¿Quién no ha pasado por esa especie de ceguera en la que no ves a la otra persona como es sino como te gustaría que fuera?. Quizás ahí este el quid de la cuestión, la gente es como es, pero nosotros no siempre somos capaces de verlo. Ves a alguien con quien te ríes, lo pasas bien, tiene una bonita sonrisa, y piensas que alguien con una sonrisa así no puede ser mala gente. Sin embargo te ha hecho una faena importante dos meses después, y tres meses después tu te sigues preguntando ¿ Pero por que me ha hecho algo así? Muy sencillo, porque él o ella son así y no como tu querías verlo.

Estamos en una sociedad en la que a la gente se le mide por el éxito, no por lo que realmente es, nos guiamos de las apariencias no de la esencia o del espíritu de la persona con la que nos relacionamos.

Otro amigo mío dice siempre, que estamos en una sociedad sin educación y sin cultura, y que a la gente educada se la toma por tonta. Parte de razón no le falta. Las veces que alguien me ha hecho algo que no me gustaba, me he sentado, y he intentado hablarlo, el resultado suele ser casi siempre el mismo, te hacen una faena aun mayor. Cuando cansada he respondido de la misma forma pero aun de una forma mas contundente (dándoles un poco de su misma medicina) entonces van y te respetan. Hay mucho imbécil suelto, que solo respeta a quien es capaz de putearlos a ellos de lo que ellos son capaces de putearte a ti.

Con el paso de los años, te das cuenta de que amigos de verdad hay muy, muy pocos. Aprendes a relacionarte socialmente, pero sin grandes implicaciones emocionales, de forma que si te salen por peteneras, tu no sufras las consecuencias. Otra vez nos equivocamos, ponemos muros en lugar de mirar bien donde ponemos los afectos.

Lo ideal sería poder dar afecto sin esperar nada a cambio, poder querer al prójimo de tal forma que no nos importen sus defectos, ser capaces de amar en mayúsculas. Pero mucho me temo que para poder dar ese tipo de amor, hay que ser perfecto. Yo reconozco que a mi me falta mucho, y que mientras no lo consiga seguiré observando a la gente por lo que es no por lo que hace o tiene.

Nosotros decidimos en que mundo queremos vivir, y con nuestros actos nos encaminamos a él.


Steel
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