DE QUIEN TE ENAMORAS REALMENTE

Imagen cedida por Sol

“Qué bonito es el amor, más que nunca en primavera … Y mañana sale el Sol…” Así reza la canción “Depende” de Jarabe de Palo, y sí, si que es bonito el amor, pero como siempre …¡Hay truco! Y si no lo llamamos truco, porque nada nuevo hay bajo el Sol, le daremos una explicación bastante intuitiva. El estado de felicidad y euforia al que llegamos cuando estamos conociendo a alguien, y nos vamos enamorando poco a poco, está provocado por un neurotransmisor llamado FENITELITAMINA. Un estado que incluso puede provocar una cierta "ceguera". El enamoradizo o enamoradiza afectado, se niega a ver los defectos de la otra persona: “¿Defectos? ¿Qué defectos?... Pero … ¡Si es perfecta!”.

La cuestión es que la has conocido, te ha gustado y te está empezando a atrapar el pensamiento de una forma que no puedes evitar. Nuestro querido neurotransmisor se encarga de idealizar a esa mujer, para que tarde o temprano empieces a verla como la futura madre de tus hijos. A esto vamos, a la palabra IDEAL. La atracción que experimentas por ella, los recuerdos en tu memoria de los primeros encuentros, los puntos en común que podáis tener, además de las endorfinas que has generado mientras estabas con ella, y que ahora te faltan en su ausencia, lo cual te provoca un “mono” semejante al del drogadicto …Juntas todo ese cóctel en tu cabecita y con todos estos elementos elaboras un MODELO IDEAL PERFECTO de esta persona.

Este MODELO es el que en realidad te despierta estas emociones y esta atracción, es la idea que tu concibes de ella, no la misma persona en sí. En realidad, nos empezamos a enamorar, cuando la otra persona no está presente, ya que necesitamos de su ausencia para quedar enganchados a nivel hormonal, para notar este “mono” de endorfinas que nos recorren el cuerpo en su presencia y compañía.

Poco a poco, vas conformando los recuerdos, los detalles, lo que tienes de ella almacenado en tu mente consciente; vas haciendo que cada uno de estos recuerdos, tengan una coincidencia o correspondencia con tus VALORES. Estas coincidencias no tienen porqué ser reales, pero como ya hemos oído alguna vez en algún sitio: TODO ESTA EN TU MENTE.

Así es como poco a poco vamos idealizando a la mujer a la que estamos conociendo y no nos engañemos, este proceso mental, esta “ilusión óptica”, se ha de llevar a cabo para que quedemos enganchados a ella o ella a nosotros. En realidad no nos enamoramos de la persona en sí, sino de lo que esta persona significa para nosotros, de lo que esta persona representa y de lo que nos hace sentir en nuestro cuerpecito y cabecita loca alterada por las hormonas. Nos enamoramos realmente de un ideal, de todo aquello que puede representar para nosotros un futuro mejor, nuevas ilusiones, proyectos y esperanzas, poniendo como sujeto de la oración a una persona.

¿Por qué pasa esto y ha de ser de esta manera? Los valores son ideas abstractas, te las puedes creer o no, simplemente, te los pueden inculcar o no, puedes adoptar unos y renunciar a otros, es algo que está en “El Mundo de las ideas”. En cambio, nosotros somos de carne y hueso, somos concretos y necesitamos personificar nuestros valores de formas concretas, por eso lo asociamos y los hacemos coincidir con personas y con cosas.

En el enamoramiento, asociamos de forma más o menos consciente, todos los valores que nos pueden ayudar a ser más felices, como familia, amigos, paternidad, sensualidad, riqueza, bienestar, etc. a una persona concreta, a la mujer que hace que te des cuatro o cinco vueltas en la cama antes de dormir y a la que le mandas un mensajito de buenas noches porque si no lo haces… ¡revientas!

Como ya sabéis, esta ilusión no dura eternamente, es materia de los primeros meses, cuando nos estamos conociendo. Una vez que ya estamos los dos bien enganchaditos como tórtolos, comienza a haber una transición poco a poco del MODELO IDEAL que tenemos en la cabeza todavía, hacia la SITUACIÓN REAL. Durante este segundo periodo de transición, las hormonas descansan un poquito, te dejan que seas más consciente y comienzas a pulir este MODELO IDEAL, a base de ver poco las diferencias entre la imagen que has creado, poco a poco de ella y la mujer real de carne y hueso que te vuelve loco.

Seguimos conociéndola, poco a poco y vamos viendo las diferencias entre lo que tenemos en la cabeza, mejor dicho, la diferencia entre lo que esperamos que haya y lo que realmente hay. Vamos viendo las diferencias y rehaciendo de nuevo poco a poco nuestro modelo, corrigiéndolo según vamos conociéndola cada vez mejor. Empiezas a ver diferencias y a compararlas con tus valores, y te das cuenta que lo que antes era una correspondencia 100% con tus valores, ahora es un 70%. Como dice el anuncio “¡Papá…es que lo quieres todo, esto no es Renault ocasión”.

Durante este periodo de transición, tanto ella como tú, vais corrigiendo vuestros modelos mutuamente y ajustando las correspondencias entre valores. Como ninguna relación es ideal, al final os quedáis con lo importante: Cuáles son vuestros principales valores, o sea, qué es lo que ambos tenéis en común, qué es lo que pesa realmente en vuestras vidas como objetivo común. Los aspectos o valores secundarios, serán casi siempre los que sean motivo de discusión, desacuerdo, los gustos … Todas estas cosas son negociables, los valores principales no.

Un error muy frecuente en las relaciones, es que confundimos valores con gustos. Nos lo estamos pasando realmente bien con la otra persona, pero no la estamos conociendo, tratando de perpetuar esta fase ideal eternamente. Uno conoce a una persona cuando ya ha sabido identificar sus valores. Según el grado de atracción que puedas tener por esa mujer, puede ser más fácil o más difícil para ti, el ser realista a la hora mirar la correspondencia entre valores reales y tu ideal.

Imagen cedida por Sol--

Dicen que el amor es ciego y es difícil acertar a la primera, acertar a la segunda, a la tercera… La atracción funciona, pero no es inteligente, no sabe de valores ni de futuro, para eso tenemos la conciencia. Cuando hablo con una mujer, creo que en el segundo o tercer encuentro (a lo mejor los hay más rápidos, ellas sin duda si que lo son) ya sé lo que tengo que saber, después de haber calado sus valores con ganchos hipotéticos acerca de lo que le gustaría hacer con su tiempo y su vida, si no existiera limitación alguna de libertad de opción, ya se si va a ser amiga mía, va a ser de hola y adiós, o va a ser para tomar café.

Personalmente y por poner un ejemplo concreto y cercano, mis valores, al menos lo más importante para mi en la vida es la idea de serle útil a los demás, familia, compromiso y paternidad … Muy por encima de otras cosas como el sexo (que me gusta y mucho), la autosatisfacción o la belleza física (qué también me gusta obviamente y muchísimo). La cuestión es que yo y sólo yo, se lo que me llena de verdad, aquello que me realiza, al igual que sólo tú mismo, sabes que es lo que realmente quieres vivir y qué es lo que te llena.

Es más que probable que no encuentres a la mujer que buscas a la primera, si eso fuera así ya me habría casado hace más de cinco años, estaría viviendo en un chalet y a estas alturas calculo que tendría dos hijos varones y unos quebraderos de cabeza apoteósicos, preguntándome a mí mismo ¿qué hago yo aquí? Puede que te llegues a impacientar e incluso plantearte qué es lo que estás haciendo mal, porque no la encuentras, o no se presenta en escena, o bien todavía no ha salido el primer modelo de fábrica hecho para ti.

Debido a esto, puedes plantearte incluso en adaptar o modificar tus valores vitales para adaptarte a lo que hay en el “mercado”… Pero dime tú querido amigo ¿Realmente merece la pena renunciar a lo que quieres de verdad, aunque tarde en llegar para conformarte con lo primero que te encuentras? La soledad es difícil de llevar, muy difícil, pero más difícil es llevar una vida que no deseas realmente y con la que te has tenido que conformar. Seamos inteligentes y no tengamos prisa por “arramblar con todo”. No es cuestión ni de suerte, ni de destino, ni de coincidencias… Es cuestión de paciencia y de saber elegir siendo fiel a lo que realmente queremos.


Un fuerte abrazo.


Arcángel.

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