PORQUE LO DIGO YO … ¡Y PUNTO!

Imagen cedida por Ana Vanesa
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Para empezar hablando de autoridad, vamos a escuchar atentamente este diálogo padre-hijo:

-Papá ¿te puedo coger el coche este fin de semana para ir a una fiesta?
-¿Y donde es esa fiesta?
-En Guadalajara, en casa de unos amigos
-¿Y quiénes son esos amigos?
-Es la casa de un amigo de Charlie
-¿Y quien narices es Charlie?
-Un amigo papá, un amigo…
-Hijo, me parece que no vas a la fiesta
-Pero ¿por qué?
-Porque no te doy el coche para irte a Guadalajara a que me lo llenes de gentuza y me lo devuelvas hecho una mierda
-Pero… papá, que todos mis amigos van
-NO
-Pero papá ¿porqué? Que no voy a beber cuando lo coja
-O sea, vas a una fiesta a un lugar perdido de Guadalajara y me dices que no vas a beber. No
-Papá… pero
-¡Que no vas! Porque lo digo yo… punto!
-Bueno, al menos me darás 40 euros para salir…
-¿Para salir a donde?
-¡Papá …No te metas en mi vida!
-Pues tampoco hay 40 euros
-¿Por qué? Pero si no he hecho nada …
-Mejor, para que no lo hagas
-¿Por qué?
-¡Porque no! Y déjame en paz que tengo muchas cosas que hacer

Alguien que puede terminar una conversación de esta forma, cortando irracionalmente el diálogo con un PORQUE LO DIGO YO, se supone que es alguien que puede hacerlo bien por una diferencia de autoridad, de puesto, generacional o porque tiene un motivo lo suficientemente válido como para interrumpir y no seguir dando razones porque no parezcan suficientes, al igual que hace el padre con el hijo en la conversación.

Es un “argumento” o una sentencia frecuente en jefes, padres, dictadores o gente que esta donde está por gracia divina y que a menudo no saben discutir o no se sienten lo suficientemente seguros de si mismos, para decir simplemente NO, necesitando agotar hasta el extremo sus últimos recursos sin saber convencer, porque se quedan cortos.

Este tipo de respuestas del PORQUE NO o el PORQUE SI, al final de una conversación, ocultan una inseguridad subyacente de la cual, el sujeto no tiene porque ser plenamente consciente. Yo lo definiría como una MÁSCARA PARA EL EGO. Una persona con verdadera autoridad, no necesita emplear este tipo de sentencias, ya que la verdadera autoridad se ejerce y no hace falta remarcarla con palabras autoritarias.

Cuando alguien tiene que “tirar de ego” es porque se acabó el depósito de los recursos, es más, probablemente ni si quiera esté seguro del porqué lanza esta sentencia y para tapar esta carencia a nivel interno, puede recurrir también a evasivas del tipo “no tengo tiempo”, “tengo muchas cosas que hacer”, etc. A la hora de buscar una justificación rápida para salir corriendo de una situación que no saben afrontar. Una retirada a tiempo, al menos le dará un aplazamiento para pensar o para buscar un recurso mejor.

Por miedo a mostrar debilidad, miedo al descrédito, a perder credibilidad, a que no le respeten a uno, a que se nos descubra un punto flaco, a perder la autoridad, etc. Cuando una interacción, conversación o discusión acaba en lo que llamamos una batalla de egos, justificaciones varias y contra-argumentos que se dan para no mostrar una debilidad o un punto débil al otro, “la culpa no es mia” y explico el por qué no lo es, no querer asumir los errores, no saber admitir errores, proteger el ego, etc.

Todo esto, lo único que muestra es una FALTA DE CONFIANZA EN UNO MISMO. Ni si quiera poder dejar la puerta abierta a la opción de que uno se pueda estar equivocando al abrir la boca, la culpa la tiene siempre el otro y lo importante es salvar la cara. Temes quedarte por debajo de alguien y por eso mismo, quieres abreviar camino quedándote por encima de un salto.

Uno aprende a reconocer y admitir errores según ha visto primero a sus padres y después, a sus profesores … Después es ya demasiado tarde. Lo importante, es aceptar que la posibilidad de que uno se equivoca está a la orden del día, es una cuestión de educación. Las personas creemos que si damos un paso atrás por admitir una equivocación, vamos a perder valor. Si no admites una equivocación, nunca vas a poder sanar esa carencia y cuando realmente se descubra, si se descubre, es cuando si vas a mostrar escaso valor.

Antes de utilizar un porque si o un porque no, piensa que siempre se puede hablar, persuadir y convencer, haciendo que la otra persona vea que realmente dices las cosas por algo. Si tienes que decir NO, hazlo desde el principio sin regatear o aplazar, porque tarde o temprano se acabarán las excusas.


Un fuerte abrazo.


Arcángel.
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