NUESTRAS TRES VOCES INTERIORES, por ACALIGULA

Imagen cedida por Sonia
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Me encontraba manteniendo una conversación con una compañera. Ocurrió el 14 de febrero, y como no, surgió la típica conversación del día de San Valentín:

Yo -Bueno, ¿y cómo vamos de amores? Supongo que será un día especial para ti…
Ella –Si…. bien…muy contenta…la verdad es que bla bla bla…

Empezó a abrirse hacia mí sin esperarlo y la veía un poco triste y a la vez muy reflexiva. Aunque ella me decía que se encontraba bien, los ojos se le iban hacia abajo, con lo cual estaba experimentando un diálogo interior consigo misma. Empezó a recordar a su exnovio y los regalos que le había hecho en este día tan señalado. Había dejado una relación hace poco. Tampoco quise saber más detalles y como no paraba de dialogar consigo misma la pregunté lo siguiente por si la podía ayudar:

Yo - ¿Has oído alguna vez la teoría de nuestras tres voces interiores?
Ella – No.

Yo – Verás, muy a menudo nos ocurre que le damos mil vueltas a un asunto y no cuesta dar con la respuesta adecuada. Mil pensamientos nos abordan sin parar durante el día y la noche. Oímos esas voces y no nos dejan tranquilos. Tarde o temprano tomamos una decisión y aún así le seguimos dando más vueltas al asunto, ¿habré hecho lo correcto?, ¿habré tomado la mejor decisión?, etc., ¿por qué nos ocurre esto?
Ella - ¡Siéntate que me vas a hacer de psicólogo! Es superinteresante lo que me estás contando…

Al observar la atención que me prestaba al hablar sobre el asunto he decidido elaborar un resumen para P&R de lo que consta “a modo grosso” las tres voces interiores.

NUESTRAS TRES VOCES INTERIORES
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Imagen cedida por Sonia

Nuestra voz Instintiva o genética

La voz genética es la que suele dar el empuje inicial a la hora de establecer relaciones sexuales. Forma parte de los conocimientos con los que nacemos para poder sobrevivir. La voz de nuestros instintos es una fuente de disfrute: hace que nos sintamos vivos, nos llena de pasión y nos da placer. Hace que volvamos la cabeza cuando una preciosidad entra en la sala. Hace que nos cosquilleen los oídos cunado oímos una voz atractiva del sexo opuesto. Hace que disfrutemos en brazos de nuestros amantes.

Nuestra voz Condicionada.

La voz genética aparece cuando nacemos, la voz condicionada cuando crecemos en sociedad. Es la voz de la civilización, nuestra voz social. Ésta tiene su origen en la sociedad y en la cultura en que vivimos. Nos condiciona a vivir en sociedad. El origen de su mensaje está en la sociedad como un todo, pero sus principales transmisores con nuestros padres. Y ellos añaden también sus propios mensajes, como en un juego cultural en que unos se pasan los mensajes a los otros. La voz condicionada puede ahogar a muchas otras. Influye en nuestras creencias, valores, pensamientos y acciones. Parte del proceso de llegar a la madurez implica ir más allá de los mensajes e influencias condicionantes que vienen de nuestros padres en primer lugar, de la sociedad más tarde y finalmente de la cultura, para llegar a una lugar en el que nos sintamos cómodos en el mundo y no solo en nuestro entorno más cercano.

Nuestra voz Intelectual.

La voz intelectual es nuestra capacidad para evaluar, distanciarnos de los sentimientos que acompañan al presente, comparar y decidir. No está influida por el instinto ni por el condicionamiento ciego. No tiene nada que ver con los conocimientos académicos, las matemáticas elevadas, la educación formal o la filosofía. Es razonable aunque no tiene por qué ser lógica. No marca distancias con las emociones, sino que trabaja con ellas. Ciertamente no es más valida que nuestras emociones y no toma necesariamente la mejor decisión cuando actúa sola. A menudo actuaremos puramente siguiendo nuestras emociones, contra el consejo de la razón y esto será lo correcto. Es necesario establecer un equilibrio entre la emoción y la razón para tener unas relaciones satisfactorias. Una parte intelectual fuerte es un elemento esencial de este equilibrio.

Tanto hombres como mujeres tenemos estas tres voces. En cada uno de nosotros pueden mantener un equilibrio y un orden diferentes. Pueden susurrar mensajes distintos en tonos diferentes.

La primera dificultad que se presenta a la hora de establecer una relación satisfactoria es modular la energía de la voz genética. Esta voz es más profunda que la social, se manifiesta algunas veces con violencia y puede ser perturbadora. La segunda dificultad es encontrarle un lugar a la voz social para evitar que reprima el disfrute y la energía de la voz genética. La tercera es la de modular el intelecto, porque también tenemos una vida aparte de nuestras relaciones íntimas. El resultado que cabría esperar de todo esto sería una pasión templada por la sociedad y guiada por la razón.

Objetivo: Lograr la armonía inteligente

Ahora ya tenemos las tres voces interiores. ¿Qué tipo de armonía hay entre ellas, aunque una de ellas puede dominar en algún momento, en función de las circunstancias. Hay multitud maneras de imaginarlos, depende de la visión del mundo de cada persona.

Todos tenemos nuestra propia armonía. Cada uno de nosotros pinta su propio cuadro, porque no hay facultades fijas, sino tipos fluidos de inteligencia. Cuando se mezclan nos hacen ser inteligentes, tanto sexual, emocional, social como intelectualmente.

Cada una de las voces tiene unas debilidades características cuando está sola. La voz genética sólo da importancia al momento y a la gratificación. La voz condicionada puede ir acompañada de todas sus creencias limitadoras sobre nosotros mismos y las conclusiones equivocadas a las que puede llegar. El intelecto por sí mismo es seco y aburrido, y sólo puede dar respuestas basadas en la calidad de la información de la que disponga. Si está solo es como el interminable papeleo de la mente. Cada una de las voces tiene sus fuerzas. La voz genética posee energía, impulso y urgencia. La voz condicionada posee habilidades sociales, habilidades de comunicación creencias y valores en los que apoyarnos. La voz intelectual posee objetividad, capacidad de juicio y de desplazarse en el tiempo y capacidades evaluativos.

¿Y todo esto para qué? ¿Por qué es importante saber escuchar estas tres voces?

Para empezar es muy útil para conocernos a nosotros mismos. Es posible llegar a escuchar cada voz por separado, es decir clasificarlas. Un vez que lo clasificamos podremos saber cuál es la voz predominante en nosotros y el porqué queremos actuar de una manera y no de otra. Si aprendemos a escucharlas por separado, tomaremos mejor decisiones ante los diversos problemas (tanto individuales como de pareja) que nos surjan. Una vez separadas estas voces lo que hay que lograr es llegar a ser capaz de armonizarlas. Cuando estas tres voces mantienen una armonía inteligente, seremos más CONGRUENTES, nuestras diferentes partes funcionarán juntas, formando un hermoso tapiz en el que todos los colores encajen y no choquen (es decir que esas voces interiores dejen de pelear en nuestro interior y por lo tanto proyectaremos una buena congruencia que nunca será falsa o aparentada). Si las ponemos junto a nuestras emociones y sentimientos y tendremos una armonía inteligente.

Para los que actualmente tenéis pareja os resumo lo siguiente: la clave para los que desean tener una relación satisfactoria es conocer nuestras tres propias voces, las tres voces de nuestra pareja para hacer que las seis voces canten en armonía. Nuestras tres voces están satisfechas y pueden cantar juntas siendo compatibles con las tres voces de la otra persona.

Espero que os haya sido productivo.

Un abrazo a todos.

Acaligula

Fuente: O`Connor J.; Prior R.(2001) PNL y relaciones humanas. Paidós, Barcelona

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