MATERIALIZAR UNA IDEA

Imagen cedida por Ana Vanesa
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No se si alguna vez os habrá pasado que tenéis una idea y sobre el papel parece perfecta … Pues bien, te tomas la idea un poco en serio, un poco, un poco más y cada vez le vas dando más forma. Te emocionas, la compartes con alguien ya que es poco probable que la puedas llevar a cabo tú solo, empezáis a trabajar en ello y conforme avanzas te va cogiendo cada vez más tiempo, hasta el punto de darte cuenta de que es un proyecto largo y que no era tan fácil materializarlo. ¿qué es lo que pasa ahora? Que ya no estás tú solo en ello, estáis metidos hasta las cejas y echarse atrás a estas alturas sería absurdo.

Llegas a tal punto después de haber tomado la decisión, en que lo que era una idea o un sueño, le están saliendo patas, cuernos y rabo y hay que empezar a torear. ¡Vaya con la idea feliz! Hay agobios, prisas y por primera vez aparece en la mesa la sentencia riesgo de pérdida. En cada proyecto que se va a materializar siempre hay un riesgo de que no salga bien, de que falten elementos para finalizarlo o que tu socio te deje con el culo al aire. Sin momentos difíciles, pero cuando ves que el proyecto coge forma y los problemas que has tenido se convierten en flecos por perfilar, te sientes bien, porque por fin has podido hacer realidad tu idea.

Hace muy poco que he pasado por una experiencia similar y actualmente, me encuentro todavía bastante “hasta el cuello” por hacer realidad un trabajo con un amigo y socio. Sobre el papel todo parecía fácil, pero una vez que dependes de alguien más que no eres tú, te vas dando cuenta el verdadero esfuerzo que supone “sacar al niño”. A todo esto, hemos de añadirle los típicos imprevistos que suceden a lo largo del camino, que suelen ir encaminados a adelantar la fecha del proyecto, asumir un mayor riesgo de pérdida (en este caso de tiempo, puesto que estamos todavía en fase de creación y no de implantación) y que hace incluso que tengas que echarle más horas al asunto y pensar muy y mucho, cual es el siguiente paso a dar.

Todo esto, para no descuidar cosas como filtraciones de información, la propiedad intelectual, el secreto industrial o que intenten quitártelo por el camino de varios hipotéticos intermediarios que en realidad ni pinchan, ni cortan, pero que están alli, porque hace falta su firma. Esto Siempre pasa, siempre hay “gente lista”. ¿Cómo son este tipo de personas? Son gente que quizás no tienen una creatividad, una iniciativa y un liderazgo, pero en cambio compensan estas faltas con una gran dosis de inteligencia social y profesional.

Es el tipo de persona, no es que sea especialmente brillante, pero siempre está pendiente de todo a lo Lidia Lozano y eso puntúa en su favor, se entera de todo y que sabe quien sabe y quien no sabe. Este es el tipo de gente que te puede arrebatar una autoría o la capitanía de un proyecto. No tiene por qué ser mala persona, simplemente es alguien listo, que sabes estar en el momento y lugar adecuado. Es fácil poder ver a alguien así ya que siempre se dirigirá a ti de forma que parezca que quiera ayudarte de forma desinteresada.

En la empresa no basta con tener conocimientos, idiomas, iniciativa y creatividad. Todo esto hay que al menos saber aparentarlo, no basta con tenerlo. Según sepas proyectar estas capacidades y tener cuantos más contactos, amigos e influencia suficiente, te será mucho más fácil, el poder llevar a buen puerto tus ideas. Lo principal es, que cuando quieras emprender.

Al principio de comenzar con la idea, vas a tener que vigilar muy mucho a quién o quienes eliges como socios o colaboradores y realmente, nunca vas a saber si te van a fallar o te van a ayudar hasta que comiences a tocar compromisos. Es normal que a día de hoy, se hable mucho por hablar y parezca que haya varios amigos o socios que digan que se van a implicar contigo en hacer realidad este proyecto. Para comprobar quien está y quien no está contigo, basta con que digas: “Tenemos que formar una sociedad para vender esto, y para constituirla hemos de poner un capital social”. Cuando le dices a alguien que si quiere participar ha de invertir al menos un capital social, pueden pasar varias cosas:
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Imagen cedida por Ana Vanesa
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Si realmente está convencido y va contigo a muerte, quiero decir, a ganar o a perder, pondrá de su parte. Quien no arriesga no gana. Este tipo de persona compartirá su falta de sueño y repartirá presión contigo, el está implicado tanto como tú. Probablemente organicéis la fiesta de inauguración juntos.

Si solo se mueve a ganar y no quiere aceptar ningún riesgo, esperará a que empieces tú con el proyecto, mientras el se queda de observador, esperando a subirse al carro, en cuanto las cosas empiecen a funcionar para no arriesgar. El día de la fiesta de inauguración, te lo encontrarás contándole a todo el mundo que “Él también estuvo allí desde el principio”.

Si se trata de alguien que siempre está animándote, a que hagáis algo juntos, que siempre empuja y no deja de hacer planes futuros hechos de aire, en cuanto le digas “vamos adelante” se echará atrás. Te dirá que estaría encantado, pero se excusará y dirá probablemente que no tiene tiempo, que ya está metido en otros temas, te dará ánimos y palmaditas en la espalda y de igual forma, no le verás hasta el día de la fiesta de inauguración.

Puede pasar también que te encuentres con el tipo de persona, que nada más comentarle tu idea, te la intente echar por tierra, te diga que no se puede hacer, o que no existen recursos materiales y tiempo suficiente para llevarlo a cabo. Te intentará quitar las ganas de seguir adelante, diciendo que tu idea no es viable. En cuanto te des la vuelta y te vayas, este tipo empezará a llamar por teléfono a sus contactos para preguntar si tienen medios para hacer materializar ese proyecto que te acaban de decir “era irrealizable”. Esta forma de actuar se estila mucho en directivos mayores, a lo que vienen a consultar ejecutivos más jóvenes. De esta manera siguen “en la cresta de la ola a pesar de su edad”. Este tipo de persona, ni siquiera te saludará cuando te vea por los pasillos y no te invitará a la fiesta de la inauguración, puesto que “no te conoce”.

Puedes encontrarte también con alguien que te diga que en efecto es una buena idea, pero que no tiene tiempo para implicarse contigo, dándote en cambio, apoyo económico. Te llamará todas las semanas para ver si avanzas o no, se convertirá en tu sombra, ya que ha invertido un capital y quiere ver los resultados cuanto antes. En este tipo encajan personas con dinero y capacidad de inversión, pero con capacidad creadora e iniciativa nulas. Solo persiguen resultados.

La cuestión principal de todo esto y fijándote bien en cada uno de los casos en los que te puedes encontrar, vigilar muy mucho con quien hablas. Al final, lo único importante es que puedas materializar tu idea o proyecto, que como habrás podido comprobar, no es fácil. Más difícil es aún intentar abordarlo sólo, en la empresa es difícil progresar estando solo. Puede ser más o menos duro, pero siempre verás que en un determinado punto, vas a necesitar a alguien. Quien te diga que se ha hecho a si mismo y se eche flores diciendo que nadie le ha ayudado nunca, y que el solito tiene todo el mérito, en realidad te estará diciendo que o bien, le robó la idea a alguien, o que se subió al carro en el momento oportuno.

Salud, paciencia, mejor dicho … MUCHA PACIENCIA E INTELIGENCIA SOCIAL.

Un fuerte abrazo.

Arcángel.
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