COMO UTILIZA LA MUJER EL SEXO PARA BETAIZARTE

Llegas de trabajar un día cualquiera y no ha sido tu mejor día precisamente. Son ya casi las 21:00 y por no apetecerte, no te apetece ni siquiera cenar, en el trabajo te han quitado hasta el hambre por el último encarguito que te ha caído en la mesa poco antes de irte con la excusa de “Esto tiene que estar para primera hora de mañana”. Ves a tu mujer y no dices ni pío, no quieres echarle encima toda la bronca que te has llevado, te sientes cansado y lo único que quieres es desconectar.

De repente te llama para ir poniendo la mesa. Perezosamente, te levantas y empiezas a poner las cosas: “¿Qué hay para cenar?” … ¡Sorpresa! Una menestra y jamón de york para picar, no es un menú de rey pero esta bien, estás cansado y lo único que quieres ahora, es sentarte con ella, comentáis el día y os vais a la cama. La verdad es que es la mejor, por eso la quieres, a pesar de los pesares y de lo duro que haya sido el día ella está ahí. Quizás podría estar haciendo otras cosas, pero la realidad es que está ahí contigo, en ese momento, sentados los dos mirando la tele con una manta encima. No habéis hablado mucho, no hay ganas … Cuando ya se empiezan a cerrar los ojos le das un beso y le dices “¿Nos vamos a dormir?”.

Os levantáis y vais a la habitación, te metes en el baño a cepillarte los dientes y cuando sales la ves poniéndose su camisón delante del espejo. La pillas justo en el momento que lo está dejando caer. Ese camisón te encanta, porque le llega justo por debajo del culete y te excita bastante. Le dices “¡Pero que buena que estás!, la madre que te parió … En cuanto te descuides un segundo, te enteras que te tengo muchas ganas”. Ella pone una mueca medio riéndose “Anda tonto … ¡que me tienes muy vista!”. Piensas para ti mismo, que no sabe lo que dice ¿Muy vista? “Pero si por lo menos hace ya dos semanas que nada de nada…”.

Os metéis en la cama, os dais un beso de buenas noches, tu pones cara de niño bueno … La mejor que te sale y haces por prolongar el beso mientras adelantas tu cuerpo para acercarte más a ella. Le tienes unas ganas que no te las puedes aguantar, vas a rodearla con un abrazo y se echa hacia detrás quitándose, poniendo vacío “No … hoy no, estoy cansada … vamos a dormir anda”, te da un besito rápido en la boca mientras te acaricia la cara, antes de terminar de retroceder. Con el “Hoy no” en realidad quiere decir “Hoy tampoco”, porque ya lo has intentando en las últimas dos semanas y se ha quitado siempre. Además piensas “Yo también, estoy cansado … pero me pueden más las ganas que el cansancio”. Con una frialdad pasmosa, se da la vuelta y se arropa, mientras tú observas incrédulo como lo hace, sin ni siquiera mirar atrás.

No te puedes dormir y empiezas a pensar “¿Para esto me he casado yo?” “¿Para esto me tiro todo el día trabajando?” “Se ha dado la vuelta sin más…¿será posible? Y hoy no le toca, faltan dos semanas” “¡Yo también estoy cansado joder!”. Empiezas entonces a dialogar con tu hombre beta interior y a preguntarte qué es lo que haces mal. Empiezas a recapitular y no caes, incluso te empiezas a plantear que le haya podido ofender algo de lo que has hecho o has dicho, cuando has entrado por la puerta. Piensas y piensas … Y no caes ¿Sabes qué es lo que pasa? Efectivamente no has hecho nada malo cuando has entrado, tu error se remonta varios meses atrás, incluso me atrevería a decir años.

Pues que resulta que una vez, hace ya mucho tiempo te acercaste a ella en la misma actitud y ella respondió: “Si te portas bien de aquí al sábado, me lo pensaré”. Aceptaste esa primera condición con inocencia y confianza y sin saberlo, empezaste a ponerle un precio a tu vida sexual. En cierta forma pudiste pensar que si efectivamente te empezabas a portar bien, el tema del sexo dejaría de darte quebraderos de cabeza y que así podrías hacerlo con ella, siempre que te apeteciera.

La cuestión es que … ¿Quién ha dicho que antes de este momento te hayas portado mal? Ella te está imponiendo esa condición pero … ¿Tú le has impuesto alguna condición a ella? ¿Acaso le has “cobrado” alguna vez un precio por darle placer en la cama? Que yo sepa, el sexo nos gusta a todos, hombres y mujeres, que nosotros en apariencia pensemos más en ello (si, en apariencia, vosotras pensáis tanto en el sexo como nosotros pero se os nota menos) no quiere decir que a ella le cueste un esfuerzo extra acostarse contigo. Se plenamente consciente de que cuando tienes sexo con tu pareja ella no te está haciendo ningún favor, lo hacéis porque os gusta y punto. No me vas a decir ahora que cuando a ella le apetece tu te pones remolón, o te haces el difícil, ella para eso tiene más aguante que tú.

No caigas en esa trampa, date cuenta que de esta forma ella se convierte en la controladora de lo que pase en la cama, en el momento que tu subordinas tus necesidades sexuales a una pauta o a una condición y ella ve que le da resultado, para obtener bienes y servicios de tu parte, poco a poco va a ir queriendo ganar más. ¿Cómo va a poder ella ganar más? Pues subiendo el precio de compra poco a poco, para que tampoco te des mucha cuenta de que te está manipulando sexualmente. Al cabo de unos meses, vas a notar que cada vez lo haces menos, estas de peor humor y que ella va volviéndose poco a poco más exigente.

Cuando hayan pasado unos años, te darás cuenta de que solo haces el amor con ella tres o cuatro veces al año y porque se empeña en que las vacaciones las tenéis que pasar con su madre en el pueblo, o porque quiere comprarse algo, o porque simplemente le apetece ver como le suplicas, sino, nada de nada. ¡Si si, si! … La mujer de la que estás enamorado puede ejercer contigo esta manipulación, simplemente para no aburrirse y porque ve que así, obtiene siempre lo que quiere.

Cuando ya no le suponga el más mínimo reto conseguir algo de ti y su precio de compra haya subido hasta tu máxima degradación como hombre, probablemente se olvidará de que eres su marido y te tratará como una simple tarjeta de crédito, que siempre paga y nunca se queja.

Si hay algo que me gusta es enterarme de lo que hablan las mujeres, y cuando veo a un grupo de mujeres juntas, discretamente siempre arrimo el oído … Así se aprende mucho, ya que cuando se encuentran en su salsa, se comportan tal y como son sin máscaras. En la hora de la comida y en los descansos he llegado a escuchar cosas como: “Pues lo lleva claro conmigo, sino me lleva a Lanzarote, le corto el grifo” “A ver si me quedo embarazada ya de una vez, y le saco el coche con el pretexto de que no debería ir andando a ningún sitio” “¡Nos vamos a comparar la casa cerca de donde viven mis padres si o si! … Y si no, que se vaya preparando…”. Además estas sentencias, las pronunciaban mujeres trabajadoras, con carrera universitaria e hipotéticamente independientes, desde luego para nada amas de casa que se pasan todo el día encerradas … No, desde luego que no.

Seamos todos un poquito más inteligentes y no paguemos un precio por algo que damos gratuitamente y de forma libre. Le gusta a ella y te gusta a ti y recuerda: NO TE ESTÁN HACIENDO NINGUN FAVOR. Ella sabe que la quieres y que harías cualquier cosa por ella, pero no le dejes convertir el sexo en moneda de cambio, porque si lo consientes, puedes estar seguro de que lo hará. En la pareja sois los dos, los que debéis salir ganando, para eso estáis juntos. Si uno gana y otro ha de renunciar a algo para que el otro siga ganando se rompe la igualdad y el equilibrio. Una vez que ya se ha entrado en esta dinámica es difícil salir, sobre todo porque ya le has acostumbrado a ella a obtener bienes y servicios de tal forma. En realidad es un periodo de aprendizaje y cada uno acaba funcionando de la forma en que le parece más eficaz.

Si te pretenden imponer una condición de este tipo, para ponerle precio a tu vida sexual, en vez de pensar con “el cerebro de abajo”, piensa con la cabeza: TU LIBERTAD ESTA EN JUEGO.

Un fuerte abrazo.


Arcángel.
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