CAMINAR POR EL DESIERTO

La imagen del desierto, es utilizada a menudo en la Biblia para reflejar los periodos de cambios, crisis o transición, en especial en al Antiguo Testamento. Está asociada a la escasez, al sufrimiento, a la sequía, a la pobreza, a una larga travesía ... Es una forma bastante intuitiva de expresar, que para poder ganar un cambio hay que pasar por un periodo de transición, que puede ser más o menos duro de recorrer, según las provisiones y recursos de que se disponga, pero que hay que abordar de forma necesaria para poder avanzar.

Hay temporadas que se llevan mejor que otras, y detrás de un periodo de vacas gordas, suele ir seguido de un periodo de sequía o vacas flacas. Esto es algo que deberíamos de dar por hecho y por sabido, las rachas de “buena fortuna” no son eternas, son fáciles de llevar, puesto que en realidad parece que las cosas van saliendo solas. Al igual que un coche, como personas necesitamos repostar cuando el depósito se queda vacío.

Cierto es también que según la autoestima que se tenga, los valores y creencias puede ser más o menos fácil según cada cual adaptarse a una situación de sequía o de crisis. Personalmente, como no creo que ninguno de nosotros seamos robots perfectos, sin sentimientos ni ansias, me comprenderéis si os digo que CUANDO NO HAY, NO HAY.

Vuelvo a remitiros a la sabiduría de mi abuela “coge ahora que hay para repartir, que no sabemos si mañana habrá o no”. Mi abuela pasó hambre y necesidades durante y después de la guerra civil, como tantas otras personas de su edad y sabe lo que es realmente NO TENER RECURSOS, porque ya ha pasado por ello. Quizás lo que para mí, pueda ser un problema de escasez de recursos, o para cualquiera de nosotros, bien podría obviarlo ella por una tontería, puesto que ella habría pasado por situaciones mucho peores.

¿Cuáles pueden ser nuestras preocupaciones a día de hoy? ¿En qué partes de nuestra vida cotidiana podemos encontrar frustración? Hay periodos en la vida en los que parece que puedas estar caminando por el desierto sin agua, sombra o comida y quizás lo único que pasa pueden ser cosas como “Es que no me llama”, “Es que no me quiere”, “Es que no estoy trabajando en lo que quiero”, “Es que no tengo dinero suficiente”, “es que me quiero ir de vacaciones no puedo”, “Es que la chica que me gusta no me hace caso”, etc.

A día de hoy, hay gente que se suicida porque dice que no tiene motivos para vivir. Parece que por estas cosas, la vida se pone cuesta arriba y en realidad, no nos damos cuenta de que seguimos teniendo dos brazos, dos piernas, dos ojos, un techo bajo el que dormir y gente con la que poder compartir todo esto.

¿Por qué mi abuela juzgaría todos esto “problemas” como una nimiedad? Es sencillo, pero no muy aparente. Ella había aprendido a RELATIVIZAR LOS PROBLEMAS y las frustraciones, o lo hacía o no salía adelante, así de fácil. Al disfrutar a día de hoy, en comparación con la post-guerra, ya que tenemos muchas más facilidades que nuestros padres y abuelos y mucha más libertad, tenemos un umbral para el sufrimiento y la escasez mucho más bajo.

Por esta razón, podemos permitirnos el lujo de quejarnos por cosas, que realmente solo tienen una IMPORTANCIA RELATIVA. Si estuviéramos en otro país o en otra circunstancia, probablemente nuestro umbral para el sufrimiento y la escasez, sería más alto. Otra frase muy suya era “Esto es lo que hay para comer, te lo puedes comer caliente o frío … Pero esto es lo que hay”. Desde luego hay mucha sabiduría encerrada en una frase tan simple y tan de andar por casa.

La frustración y la escasez, aparecen cuando lo que estás viviendo, o lo que tienes en el presente a un nivel consciente, no coincide o no corresponde con tus valores ideales, por eso puedes sentir que te faltan elementos o razones para ser feliz. Uno mismo puede llegar a cambiar y adaptar la percepción de su propia realidad, eligiendo nuevos o modificando los valores de los que ya se dispone. Si hay algo que nunca te ha funcionado para ser feliz ¿por qué sigues actuando de la misma forma? Es fácil, es el miedo a pisar terreno desconocido.

El paso intermedio a una transición de valores, bien puede ser aprender a RELATIVIZAR TUS PROBLEMAS Y FRUSTRACIONES, ya que en realidad le damos la importancia que queremos a las cosas que suceden, o a los elementos de que disponemos para ser feliz, hablando por ejemplo de pareja, amigos, familia, casa, dinero y trabajo. Vuelvo a insistir en que las personas no somos robots y un audio, una hipnosis o un coaching te pueden ayudar y mucho, pero no se trata de ninguna fórmula mágica e instantánea. Cuando se ofrecen este tipo de productos, muchos de nosotros podemos ir a por ello, en un principio como SOLUCIÓN INSTANTÁNEA.

Que quede claro, las soluciones instantáneas, hablando a un nivel personal, humano o psicológico NO EXISTEN. De un día para otro no se cambia una escala de valores, por muchas técnicas que haya puestas a tus disposición, te ayudarán más o menos, pero como no somos robots, tendremos que pasar por un periodo de crisis o transición, que bien nos puede parecer una peregrinación por el desierto. Desierto por el cual hay que pasar, para poder adaptarnos de nuevo a una realidad que con nuestros valores habituales, no podemos, o no sabemos disfrutar para sacarle el mejor partido.

Una cosa está clara, la realidad es la que es … “¡Niño! Esto es lo que hay para comer y hasta que no te lo termines, no te levantas de la mesa”. Puedes verla más clara o más oscura según las gafas que lleves, pero es lo que hay.


Un fuerte abrazo.


Arcángel.
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