NADIE ES PROFETA EN SU TIERRA

Imagen cedida por Ana Vanesa
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Esto es algo más que un dicho, es algo que tengo comprobado sobre todo desde que me dedico a P&R, al igual que también me pasaba cuando daba charlas y formaciones en el ámbito misionero católico. Siempre y digo siempre, las predicaciones llegaban mucho más profundo a las personas con las que tenía el primer contacto, con los desconocidos, con la gente que venía por primera vez a una convivencia, con quien en principio no tenía constancias mías ni de mi trabajo. En cambio, con mis amigos de toda la vida, en mi círculo habitual o en mi propia familia mi visión no era tomada para nada en serio, siendo pura, simple y llanamente considerada como una opinión personal mía, mi última “salida de tono”, o algo contra lo que había que defenderse.

La verdad es que resulta frustrante, que precisamente en tu propio medio, en tu casa, lo que sale de tu boca o lo que quieres vivir, siempre sea puesto en tela de juicio, mientras que fuera de ella, en terreno ajeno parecía siempre tener mucho más efecto e influencia y no había duda en que mis oyentes externos y desconocidos tomaban muy en serio las pautas que daba en las formaciones. Lo dicho, en casa … “el último mono” y fuera … “el formador de cursos prematrimoniales”.

¿Por qué pasa esto? ¿Por qué parece que para que el efecto de lo que uno diga o piense, uno ha de estar fuera de su círculo habitual? ¿Acaso la falta de referencias o el desconocimiento a nivel personal es un AMPLIFICADOR DE CONGRUENCIA? Pues es triste, pero cierto. En un primer contacto con una persona, sobre todo cuando se trata de algo EXTERNO A NUESTRO ENTORNO HABITUAL, cuando no tenemos referencia alguna de la misma, DAMOS POR VÁLIDO QUE LO QUE NOS DICE ES CIERTO. Esto podemos verlo también en los productos que importamos del extranjero a todos los niveles: libros, películas, ropa, moda en general, conocimientos, avances tecnológicos, etc. PARECE QUE LAS COSAS TIENEN UN VALOR AÑADIDO CUANDO VIENEN DE FUERA. En cambio, si mi amigo o mi vecino tiene una idea genial, probablemente nadie le haga caso aquí, TENDRÁ QUE VENDER SU INVENTO EN OTRA PARTE. Sólo y solo cuando conocemos a la persona en cuestión, cuando ya hay una información previa, una relación laboral, amistosa o profesional es cuando empezamos a enjuiciar y evaluar aquello que se nos dice.

La primera “toma de datos”, la que forma la base en la comunicación, nuestro primer contacto siempre la damos por válida. Solo cuando ya tenemos datos o referencias de la persona con la que estamos interactuando, es cuando NOS PLANTEAMOS EL JUICIO O LA VALIDACIÓN de lo que nos están comunicando. Ya tenemos, por así decirlo, una referencia para enjuiciar. Como siempre se nos ha dicho: LA PRIMERA IMPRESIÓN ES LA QUE CUENTA, desde este punto de vista, es quizás algo más fácil de entender, que decirlo simplemente de forma axiomática.

A mi me pasa en concreto con mis mejores amigos. Cuando estoy compartiendo con ellos las experiencias y las reflexiones que voy sacando día a día, es como si cada palabra que saliera de mi boca o cada gesto fuese sometido a opinión. En cambio, cada vez que abro el correo cada mañana, siempre tengo algún e-mail pidiendo consejo, o de vez en cuando también alguna llamada de algún compañero de comunidad también buscando ayuda y consejo o pidiendo mi opinión para algún tema referente a sus relaciones, personas que en principio, solo han tenido referencias mías a través de mis artículos, por mi libro, o por el boca a boca.


Obviamente, las personas que te tienen siempre más a mano, o a las que les resultes más próximo van a VALORAR menos lo que venga de ti ¿Porqué? No porque crean que tengas menor valor, sino porque siempre “estás más a mano”. Recordemos que el ser humano valora siempre muy por encima de los demás AQUELLO QUE LE RESULTA ESCASO O INACCESIBLE, a fin de cuentas, aquello que le cuesta un esfuerzo conseguir.

El ya desaparecido OCTAVIO PAZ, Premio Nobel de Literatura 1990, en una cita muy acertada dice: “Ninguna sociedad acepta a sus escritores hasta que ha asimilado lo que dijeron”. En el caso de la Biblia, por ejemplo en el Antiguo Testamento, los testimonios recogidos en el Libro de los Profetas, o mejor dicho, lo que los Profetas anunciaban en vida, no era realmente tenido en cuenta hasta que dicho profeta había ya desparecido … ¡y de qué forma! La inmensa mayoría de ellos eran asesinados, lapidados, condenados a muerte por las propias autoridades, que siglos después empezarían a estudiar y a incorporar a la Ley Judía las palabras de dichos profetas, que curiosamente habían desacreditado, humillado, escupido y condenado en generaciones anteriores. Esto se da también en el ámbito de la Historia del Arte y la Música: artistas, pintores y compositores que en vida solo vieron miseria, al desaparecer, su trabajo ha pasado a ocupar la categoría de obra de arte, e incluso a marcar épocas literarias, artísticas y musicales, siendo referencia a posteiori de generaciones de artistas.

No quisiera irme por las ramas, pero precisamente por todo esto, la idea de CONGRUENCIA ha de ser básica para nosotros a la hora de transmitir ideas, de comunicarnos y sobre todo a la hora de dar una PRIMERA IMPRESIÓN. Si somos congruentes, estamos seguros de lo que decimos, de lo que vivimos, de lo que queremos transmitir daremos siempre una PRIMERA IMPRESIÓN POSITIVA, que al fin y al cabo será la que quede almacenada en la memoria inmediata de las personas con las que nos relacionamos a diario. No será necesario entonces que tengamos una muerte en una batalla épica, para que algún amigo en nuestro funeral cuente maravillas acerca de nosotros, cuando ya no estamos presentes y el FEED-BACK de nuestro esfuerzo llegue tarde, al igual que llegan las medallas al mérito en periodo de guerra.

En resumidas cuentas, si vivimos aquello en lo que creemos y lo comunicamos de una forma congruente, coherente y consecuente con nuestros actos, las personas más allegadas a nosotros, que precisamente son las más difíciles de convencer porque ya nos conocen y saben que somos “humanos y limitados”, serán las primeras en VALORAR aquello que les estemos ofreciendo.

Un fuerte abrazo.


Arcángel.
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