DOS PECADOS CAPITALES: IRA & SOBERBIA

Como diría San Pablo cuando hablaba del aguijón que le atormentaba y le impedía alcanzar la gracia, hoy quiero hablaros de dos pecados muy humanos y frecuentes que a menudo nos perjudican, pero que al ser recurrentes y “fáciles” utilizamos en exceso y he de confesaros, me cuesta superarlos, ya que caigo muy fácilmente en ellos. La IRA y la SOBERBIA, lo que a menudo hace que seamos REACTIVOS.

SOBERBIA: En casi todas las listas, el orgullo es considerado el original y más serio de los Siete Pecados Capitales, y de hecho, es también la principal fuente de la que derivan los otros. Es identificado como un deseo por ser más importante o atractivo que los demás, intentando hacer de menos a los otros.

IRA: puede ser descrita como un sentimiento no ordenado, ni controlado, de odio y enojo. Estos sentimientos se pueden manifestar como una negación vehemente de la verdad, tanto hacia los demás y hacía uno mismo, IMPACIENCIA con los procedimientos de la ley y el deseo de venganza fuera del trabajo del sistema judicial (llevando a hacer justicia por sus propias manos), fanatismo en creencias políticas y generalmente deseando hacer mal a otros. Una definición moderna también incluiría odio e intolerancia hacia otros por razones como raza o religión, llevando a la discriminación. Las transgresiones derivadas de la ira están entre las más serias, incluyendo homicidio, asalto, discriminación y en casos extremos, genocidio. La ira es el único pecado que no necesariamente se relaciona con el egoísmo y el interés personal (aunque uno puede tener ira por egoísmo, por ejemplo, por celos). Dante describe a la ira como "amor por la justicia pervertido a venganza y resentimiento".

Vemos desde luego que para nada son actitudes recomendables y constructivas. Podemos asociarlas directamente al individuo REACTIVO, aquél que salta a la mínima, al que le puede el desánimo, la ansiedad, el primer impulso y se convierte en objeto de desgobierno y total falta de TEMPLANZA. En mi caso concreto, suelo darme cuenta a posteiori de que en ocasiones caigo en este “pecado” de la REACTIVIDAD, me doy cuenta de que cuando termino de hablar, sin pensar quizás lo que estoy diciendo o dejándome llevar por la IMPACIENCIA, el DESÁNIMO, el primer impulso de IRA e incluso por el SENTIMIENTO DE JUSTICIA (pudiendo parecer este último la más loable de todas las reacciones) ya he conseguido justo todo lo contrario de lo que quería obtener.

En efecto, el ser REACTIVO es un síntoma de debilidad, que hace que veamos la realidad de forma distorsionada y que a menudo nos sitúa en el papel de víctima, ya que demuestra que nos falta algo importante: PAZ INTERIOR Y AUTOGOBIERNO, siendo siempre reflejo no directamente del estímulo que ha provocado nuestra reacción, sino de algo más profundo y que quizás no sabemos de donde viene. Es también una falsa forma de proteger nuestro EGO frente a un hipotético ataque que puedan hacernos en una conversación, sería por ejemplo cuando preguntamos: “Y… ¿ Qué quieres decir con eso?” o cuando nos dicen algo con una intención y le buscamos las vueltas, cuando nos irritamos fácilmente ante una discusión de pareja, porque nos lanzan un ARO para ver si picamos y caemos en plan “Deberías tomarte más en serio tu aspecto”, por poner un ejemplo … Lo primero que te viene a la cabeza, el primer impulso es reclamarle porqué te lo dice.

De igual forma, cuando recibo una crítica que no me gusta, me cuesta dominar el EGO … ¡para que negarlo! El EGO es como el hijo único caprichoso y consentido, que si no le dan lo que quiere, se pone a berrear hasta que no se hace lo que dice o no le dan lo que quiere. Uno se da cuenta que no se le puede gustar a todo el mundo, la respuesta agresiva ante una crítica o un reproche indica que te han dado donde te duele, en este caso, en pleno EGO. Entonando el MEA CULPA, sólo me queda intentar mejorar en este sentido. Lo peor que se puede hacer con un niño malcriado y consentido es darle lo que quiere para que se calle, el EGO REACTIVO es así, se pone a llorar a la mínima cuando le dicen algo que no le gusta o no se sale con la suya, o cuando también quizás ve que puede PERDER ALGO y se agarra a un clavo ardiendo.

Por algo la TEMPLANZA, el APLOMO, la PACIENCIA, son VIRTUDES que distinguen a nuestro queridísimo HOMBRE ALFA y que son altamente valoradas por nuestras amadas mujeres, mucho más que por el dichoso físico. Ya que estas virtudes son las que hacen que seamos NO NECESITADOS, aportan SEGURIDAD & ESTABILIDAD A LAS RELACIONES, además de ser un buen reflejo de capacidad de LIDERAZGO. Es importante que aprendamos, yo el primero, a mantener la calma, ya que muchas veces podemos echar relaciones a perder por una respuesta pronta y mal dada … Si esas respuestas que no pasan por la amígdala (por ejemplo) en el caso de ELLAS, o en el nuestro porque no hemos respirado lo suficientemente hondo o no hemos sabido PENSAR EN EL LARGO PLAZO, podemos arriesgarnos a perder un amigo, un trabajo o una pareja. Quizás no ocurra en el momento, pero si que es el “principio del fin”.

Estamos muy acostumbrados al BENEFICIO INMEDIATO, a querer llegar a nuestros objetivos de forma rápida, a la respuesta fácil, a utilizar el EGO frente a los demás para no sentirnos de menos. Como me decía un buen amigo cuando me veía de los nervios: “Antes de responder, RESPIRA HONDO”.


Un fuerte abrazo.


Arcángel.
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