CUANDO SE NOS PRESENTA UN CONFLICTO

Imagen cedida por Ana Vanesa
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Estás en la mesa junto con cuatro personas más, un compañero tuyo en ese momento, hace un comentario acerca de alguien que no está presente y tu compañera dice: “Eso es mentira, a mi me ha dicho que era culpa tuya”. Lo dice de tal forma que todo el mundo se calla por miedo a decir algo inconveniente, pero como ha sido un ataque directo a tu compañero, este se defiende y entra al trapo tratando de exculparse acusando de nuevo a quien no está presente. Poco a poco van interviniendo todos los asistentes en la mesa elevando el tono de voz y tomando partido por uno y por otro, ante la cólera de tu compañera que no guarda las formas y pretende callar a todo el mundo hablando a voces. ¿CÓMO DEBERÍAMOS ACTUAR EN UNA SITUACIÓN SEMEJANTE? Una discusión de este tipo, puede darse perfectamente en una comida de trabajo, en una cena entre compañeros o en tu propia casa si das una pequeña fiesta, reunión de amigos o en la típica cena de de empresa, en la que SIEMPRE AFLORA ALGÚN SENTIMIENTO.

Seguro que todos nos acordamos del famoso ¿POR QUÉ NO TE CALLAS? A Hugo Chávez por parte del Rey Juan Carlos, algo que creo nos ha hecho bastante gracia, hasta el punto de que hay politono y todo para descargarte al móvil. Es algo que nos ha gustado a la inmensa mayoría y que nos ha caído simpático, lo cual no quiere decir que sea la mejor forma de actuar, si nos pasa algo parecido en primera persona. Uno tiene que saber donde está y lo que puede decir o hacer. Algunas claves para poder salvar una situación incómoda en grupo pueden ser las siguientes:

NO TOMAR PARTIDO EN UN BANDO: Lo peor que se puede hacer es efectivamente, reconocer que hay un conflicto y tomar parte de él. Lo más recomendable es saber estar por encima de la situación, no tomando partido en bando alguno. Cuando se toma partido de esta forma ya se está siendo parte del problema en vez de la solución. El papel de MODERADOR está siempre por encima de cualquier confrontación.

NO PRESTAR EXCESIVA ATENCIÓN A QUIEN PUEDA PEDIRTE TU OPINIÓN: Si uno de los asistentes te pide que tomes parte o te pregunta “¿Qué opinas de…?” Acuérdate de lo que dicen en las detenciones: “Cualquier cosa que digas podrá ser utilizada en tu contra a hora o delante de un tribunal”. Una respuesta bien válida es que digas tranquilamente “Me reservo mi opinión”. Quizás en un contexto más amistoso, una pregunta del tipo “¿Qué opinas de…?” puedas resolverla con una respuesta que introduzca humor. Por el contrario, utilizar el humor en una reunión laboral, puede hacer ver que no estás al corriente del problema y que no te importa. Lo más probable es que si te piden tu opinión es para clasificarte en un bando o en el otro, no caigas en este ARO.

SI DAS TU OPINIÓN, QUE SEA PARA DAR SOLUCIONES, NUNCA PARA CRITICAR: Cuando los ánimos están calientes es más fácil dejarse llevar por la dinámica global de la reunión antes que mantenerse “limpio”. A veces el papel más elegante, es el de permanecer callado hasta que se rebaje el tono y el volumen y entonces poder hablar tranquilamente cuando la gente se ha desahogado. Si hay alguna verdad objetiva que pueda ofender resérvala para cuando termine la reunión y habla personalmente con el afectado, es algo que logrará que el mismo se sienta “en deuda contigo”, ya que no le has corregido en público evitando una posible humillación.

DIRÍGETE POR IGUAL A TODOS LOS MIEMBROS: Cuando estés hablando al grupo, procura no excluir a nadie con la mirada, ya que podrá ser interpretado como que tomas partido. Si hay muchos asistentes ve rotando la mirada conforme vas hablando. Presta unos segundos a cada rostro sin agobiarte en rotar tu mirada demasiado deprisa, de forma que todas las personas se sientan parte del encuentro y por lo tanto, de la solución al conflicto.

MUESTRA CONSTANTEMENTE UN LENGUAJE CORPORAL ABIERTO: Durante un conflicto, no te cruces de brazos, no adelantes la cabeza por encima del cuerpo, muestra siempre que puedas las manos, brazos abiertos, cuando alguien esté hablando escucha atentamente aunque te parezca que es una solemne tontería lo que se esté diciendo. Piensa que las personas reflejamos con nuestro lenguaje corporal nuestro estado y lo proyectamos a los demás. Una muy buena forma de calmar una reunión captando la atención de todos, es levantarse en el sitio para tomar la palabra.

DESTACA SIEMPRE LOS PUNTOS COMUNES DE ACUERDO: Nunca empieces hablando de las diferencias. Tienes que ponderar muy por lo alto los puntos comunes, mientras que has de dar a entender, que los desacuerdos son como flecos a perfilar. RELATIVIZAR es la palabra, los demás van a darle mayor o menor importancia al conflicto según tu sepas quitarle o añadirle importancia.

NO TE CORTES EN LLAMAR LA ATENCIÓN: Si hay un asistente que pretende callar a los demás haciendo uso de la violencia verbal para imponer su criterio, hazle saber que gritando no va a conseguir nada. He de deciros que en mi caso particular, he podido presenciar reuniones en las cuales, algunos directivos no saben razonar, ni dar argumentos sólidos, optando por IMPONER, LO QUE GENERA MALESTAR EN EL RESTO DE LOS ASISTENTES. Se gana más convenciendo que imponiendo por mucho mando que se tenga.

DAR POR FINALIZADA LA REUNIÓN O PEDIR LA CUENTA: No hay nada peor que perpetuar una atmósfera problemática, si vemos que la cosa no avanza y es imposible acercar posturas, siempre es mejor ser el primero en pedir la cuenta que intentar forzar una prórroga. Al terminar, algo importante es saber despedirte de todo el mundo con la misma intensidad. De igual forma que antes, prestaste la misma atención a todos, a la hora de la despedida has de hacer lo mismo. Esto hará que proyectes un ALTO VALOR y los demás te verán como alguien DIGNO DE CONFIANZA con el que podrán contar en futuras ocasiones ya que has sabido ser equilibrado.

Espero que os sea de utilidad en vuestros círculos. Si sabes como actuar, puedes manejar un conflicto perfectamente formando parte de la SOLUCIÓN.

Un fuerte abrazo.

Arcángel.
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