GUSTARSE A UNO MISMO, EL MITO DE NARCISO

Imagen cedida por ThinkPink
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Esto me vino a la cabeza a raíz de una mañana de domingo, mi niña no estaba en casa, no hace mucho tiempo de esto … Más bien cuatro o cinco semanas sino recuerdo mal. Me encendí mi cigarrito de los buenos días y empecé a toser combinado este “placentero” despertar con una resaca de aupa, puesto que la noche anterior había estado en un cumpleaños que en ese momento lamentaba profundamente. Me miré al espejo y alli estaba toda mi miseria, o lo que quedaba de mi: un cuerpo delgado y paliducho que no llega a 60 Kg., acompañado de unas estupendas ojeras y un dolor de cabeza de competición.

Me dio tal bajón, que enseguida fui a la cocina a buscar a mi compañera de piso para hacerle una pregunta del estilo “¿Qué tal me ves?” para animarme un poco (por piedad) y echarle un rollo para normalizar mi estado de ánimo, desayunar y desahogarme un poco. Ella ya estaba desayunando pero necesitaba que me diera un poco el aire. Me miró y me dijo algo así: “Anda que vaya mañanita tenemos ¡eh!”, mientras le narraba la horrorosa experiencia que me había supuesto el mirarme al espejo nada más abrir los ojos. A todo esto, ella de descojonaba de la risa. Al poco se levantó mi otra compañera y decidí invitarla a desayunar para hablar fuera de casa y despejarme un poco. El aire me vino bien y estuvimos contándonos de todo un poco, saliendo de mi ensimismamiento, que eso siempre viene bien y te suele abrir los ojos abriendo más focos de atención que el propio estado de ánimo en el que te encuentres.

No se si conocéis EL MITO DE NARCISO, es bastante más contrapuesto a esta batallita que os acabo de contar, peor puede ayudar a comprender desde los extremos opuestos. Némesis, la diosa de la venganza, hizo que el joven y bello Narciso, se enamorara de su propia imagen reflejada en una fuente. En una contemplación absorta, incapaz de apartarse de su imagen, acabó arrojándose a las aguas totalmente embobado consigo mismo.

EL FÍSICO, ¿El físico importa? Bueno … desde luego hay cosas más importantes a la hora de estar con una mujer, lo que más cuenta es el VALOR QUE PROYECTES, LA SEGURIDAD EN TI MISMO Y TU CONGRUENCIA. Pero ni que decir tiene que a pesar de que podamos ya saber todo esto, siempre o según el estado de ánimo en que nos encontremos podemos empezar con la vocecilla del nadiemequiere, nadiemehacecaso, etc. Una de las cosas que aprendí estando de misionero es que no se debe dialogar con la tentación, ya que en el momento que empiezas a cuestionarte una opinión que puede hacer que cambies tu conducta, acabarás relajándote y cayendo en la tentación.

Una vez que has empezado a hablar con tu demonio interior, es cuestión de tiempo que caigas. En este caso la tentación es NO TENER UNA IMAGEN POSITIVA DE UNO MISMO. Te miras al espejo y empiezas a preguntarte si vas bien, si gustas, si no deberías tener más músculo, si debieras ir más al gimnasio, dejar de fumar, etc. Un montón de deberías hacer, pero la realidad es que en ese momento estás solo frente a ti mismo y te estás juzgando de una manera mucho más severa de la que quizás creas que te juzgan los demás.

En el punto extremo de todo esto está nuestro amigo Narciso, que se enamoró de su misma imagen y por ello se acabó ahogando. La verdad es que el EGO nunca viene mal, pero llevar una buena salud en cuanto al EGO, requiere primero ACEPTARNOS TAL Y COMO SOMOS GUSTÁNDONOS A NOSOTROS MISMOS y en todo caso, a partir de esta premisa, ser consciente de que siempre se puede mejorar. Obviamente si no estás convencido de que te gustas a ti mismo, mejor dicho si no te gustas, no vas a poder proyectar un aura positiva. A lo mejor puedes aparentar, pero desde dentro te va a fallar y tardarás poco en caer porque solo has pretendido tapar una carencia con un parche. LOS EGOS MÁS GRANDES Y VOLUPTUOSOS SON A SU VEZ LOS MÁS FRÁGILES. EL EGO NO HA DE SER GRANDE, HA DE ESTAR SANO, simplemente esto.

Algo que me costaba hasta hace poco tiempo era vestirme delante de mi niña. Puede pareceros absurdo ya que, de hecho, me lo ha visto todo y en el momento de desvestirse uno piensa menos. Podéis ver que era una actitud ridícula por mi parte, puesto que ella ya sabe lo que llevo bajo la ropa. La cuestión es que me seguía evaluando a mi mismo con las gafas inadecuadas: “demasiado pálido, demasiado delgado, pocos hombros, manos pequeñas …” y todos los “defectos” físicos que se me pudieran pasar por la cabeza en ese momento en su presencia.

La realidad es que este es el cuerpo que tengo y parece que por encima de ello, me ha ido bastante bien, puesto que tengo habilidades suficientes para estar con una mujer que se salen del mero estatura, peso, complexión y color de ojos. ¿Qué pasaba? Pues que esos momentos, se me olvidaba y comenzaba a dialogar con el pardillo tentador que llevo dentro. Cuando uno empieza a dialogar con el FRUSTRADO que supuestamente has dejado atrás hace tiempo, se contagia. Es como cuando te pones a hablar con alguien que da malas vibraciones, que está triste o que pretende culpabilizarte por cualquier cosa: NO ES SANO, simplemente eso, puedes contagiarte y más aún si la voz que te habla viene de dentro.

Supongo que como siempre la virtud se encuentra en el término medio de ambos extremos. Un ejercicio que llevo haciendo últimamente para la AUTOESTIMA es dedicarme todos los días un ratito de espejo. A modo de adolescente quinceañera, justo antes de salir aunque sea a trabajar, me dedico mi tiempo de espejo. Si no me veo bien del todo, prefiero cambiarme dos veces de ropa antes que estar todo el día quejándome a mi mismo por haber ido con prisas.
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Más vale llegar algo tarde, pero llegar y estar a gusto con uno mismo que a disgusto. Suelo también dedicarme alguna palabra amable a mi mismo, varias muecas, alguna pose comercial, varias sonrisas. Lo hago además en voz alta para OIRME BIEN. Me digo a mi mismo “¡pero que bueno que estás!” y de tanto oírlo, me lo acabo creyendo. ME ANCLO ESTE ESTADO POSITIVO, MEDIANTE UNA SONRISA O UN GESTO HABITUAL EN MI, como puede ser el poner las palmas de las manos hacia arriba, abriendo los brazos en señal de exposición de mi mismo a los demás, o como previo de presentación acompañado con una buena sonrisa.

LOS GESTOS ESTÁN DIRECTAMENTE ASOCIADOS A LOS ESTADOS DE ÁNIMO Y VICEVERSA. También funciona en el sentido contrario. Si estás decaído o triste, tiendes a agachar la cabeza, bajar los hombros y a andar con los pies como si tuvieran plomo o a bajar los brazos.

Cuando me encuentro así, lo primero que hago a voluntad es levantar la cabeza, los hombros, erguirme en el sitio … Si me encuentro andando y soy consciente de que he caído en un estado negativo, levanto los pies de suelo, me pongo recto y acelero algo más el paso. Si funciona en un sentido, funciona también en el reverso. Cuando me visto ahora estando mi niña en casa, ya no escatimo en muecas, en gestos y en poses aunque ella esté delante. Me termino de vestir y le hago una pose exagerada de “estrella de rock” frente al espejo, a lo que ella se parte de la risa justo antes de que salgamos a tomar algo. Por último quisiera decirte algo: si te apetece tirarte un beso a ti mismo, pues …¡HAZLO!

Un fuerte abrazo.

Arcángel.
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