Hace ya mas de dos años que deje esa ciudad, Madrid, a la que antaño había creído maldita y hoy se abre a mi como un lugar lleno de encanto, luz y vida. Quizás la sombra que yo le atribuía no era mas que las tinieblas que yo mismo llevaba dentro.
En aquella época nos quedamos los dos sin amigos, sin amores, sin familia y en las tinieblas, donde se forjo una gran amistad en la noche y en los rincones de esa ciudad que recorríamos incansablemente como si en la próxima calle, en el próximo pub nuestra vida fuera a cambiar, pateando esos lugares y la vida con toda la rabia que llevábamos por dentro.
En aquella época me sacaba del cuerpo un hierro podrido y oxidado que me corroía por dentro, la dependencia de una relación que hirió mortalmente... y siempre hubo una mano que me agarraba del móvil, "no la llames, joder".
Hoy mirando atrás me doy cuenta de que esos días fueron duros, pero preciosos en mi vida, como un viaje que es duro pero luego se recuerda con cariño, un viaje que no hice solo, una etapa de la que solo recuerdo las noches, pero una etapa en la que el dolor nos hacia sentirnos vivos.
La vida me llevo lejos de estas calles, la vida me enseñó que la oscuridad no esta en lo que te rodea, sino en lo que llevas dentro... Arcángel, al que antaño habría creído maldito, hoy se abre lleno de encanto, luz y vida.
Siento pena y una cierta rabia de no poder compartir el día a día de ese camino y de que encuentres nuevos viajeros. Me hablas chino cuando hablas del libro que estás terminando, del alfa y del beta y quizás solo entienda el termino "SEÑO" en tu nuevo vocabulario. Diría que nuestros senderos son opuestos, ya si no fuera porque en el fondo seguimos buscando lo mismo, ser.
En cualquier caso... felicidades por tus duelos, animo en tu camino, cuenta conmigo.
Gracias
EL NAVEGANTE.
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1 comentarios:
La verdad es que fueron tiempos duros, pero... Si no los hubiésemos pasado de esta forma con mejor o con peor criterio quizás hoy no seríamos ni la mitad de lo que somos ahora, no en cantidad sino en calidad.
Recuerdo esa escapada a Benidorm cuando nos hizo falta el aire, recuerdo cuando emepezamos a explorar por el barrio de Chueca buscando un rincón donde caernos muertos, recuerdo que mi primera casa fue mi primera casa gracias a ti.
Quizás si no hubieras estado acompañandome en ese momento todavía estaría en casa de mis padres subiéndome por las paredes, o resignandome a morir en familia con mi primera novia "B". Lo bueno es que nos sigue pasando de todo un poco, de lo bueno y de lo malo, viéndonos dos o tres veces al año seguimos siendo hermanos por más que pase el tiempo.
Pueden cambair los lugares, los amigos, las parejas, los trabajos ... pero tu y yo tenemos un pacto hecho con Dios y con Madrid que pesa más que cualquier otra cosa.
Un abrazo.
Arcángel.
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