ENERGIA POSITIVA

Imagen cedida por Mamen
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El despertador suena a las 7:00 de la mañana, lo tengo puesto un rato antes de la verdadera hora para que me de tiempo a pensar, a dar dos o tres vueltas en la cama y para hacerme el desayuno … Al final me quedo un rato dormido y cuando abro los ojos de nuevo tengo que dar un salto de la cama porque se me hace tarde para variar. Me aseo, me pongo el traje y de camino a la cafetería que hay debajo de casa para el primer café del día, me doy cuenta que me he dejado la comida en casa y que me hice la noche anterior mientras echaban CSI: “¡Mierda! …¿Será posible? Ahora encima tendré que ir al cajero a sacar para la comida de hoy…”.

Voy al cajero, saco y me tomo el café corriendo, cojo un diario y salgo a paso ligero. Cuando voy a entrar al metro, me doy cuenta de que estamos a últimos de mes y tengo que comprarme el abono del mes siguiente, voy con la hora pegada al culo, pero mañana puede ser peor por las cola que se montan. Meto el abono y el lector de la máquina no me lo detecta, empiezo a moverlo nerviosamente hasta que hace “clic” y me dice que ya puedo pagar. He sacado, pero no lo suficiente para el abono, meto la tarjeta y me la escupe en la cara mientras hay un cartelito que dice “Solo pago con efectivo” y que no he visto anteriormente.

Recuerdo entonces que en otra boca hay una máquina que nunca me da problemas, tengo que salir y andar unos tres minutos, alli no hay problema y puedo sacar el abono, pero tengo que andar dos minutos de pasillo y entre pitos y flautas no me da tiempo a coger el tren de las 8:55 en la estación, con lo cual sé que llegaré al menos 15 minutos tarde a trabajar. En la estación hace un frío de espanto y solo hay silencio, me encuentro con un compañero que tiene menos conversación que una piedra pómez, con el que hago por socializar y que sólo parece saber quejarse del transporte… “malas vibraciones” pienso. Cojo el de las 9:15 y dentro del vagón me pongo a leer el periódico, miro el horóscopo … “¡Vaya! hoy tampoco me hago millonario”.

Llego a las 9:40 y a esperar a la lanzadera de la empresa, todo el mundo callado y de nuevo hago por socializar pero esta visto que a esta hora una conversación inteligente es difícil de conseguir. Hago un gesto de broma con comentario gracioso y el círculo comienza a reír “vaya… hay alguien ahí ¡menos mal!”. No deben de haberse tomado el primer café, quizás sea eso.

La cuestión es esta: Hace poco me ha preguntado un compañero que puede hacer cada vez que se sienta triste y decaído. Mi respuesta ha sido bastante simple: Cómete un bocadillo de jamón serrano con un chato de vino. La verdad es que no es una respuesta propia de un manual de PNL o de un libro de autoayuda, pero es gratamente eficaz … ¡A mi me funciona! Muchas veces se nos viene el mundo abajo por tonterías, cualquier trabajo o empresa que debamos realizar se nos hace cuesta arriba, nos quejamos de que llueve cuando llueve y cuando no, también nos quejamos.

Nos quejamos del transporte público, del sueldo que es bajo, de lo cara que está la vida y de que un amigo nuestro o nuestra novia no nos hace el suficiente caso. Yo ahora cuando tengo un bajón y siento que "nadie me comprende, nadie me quiere, bla bla bla..." me pregunto: ¿He dormido las suficientes horas? ¿He desayunado hoy? ¿Me he ido a casa directamente desde el trabajo sin despejarme? ¿No he salido este fin de semana demasiado? ¿He bebido más de la cuenta? Quizás todas estas pequeñas “chinas” dentro del zapato nos impidan ver la realidad de una forma más optimista.

Cuanto más nos miramos el ombligo y más ensimismados estamos en las cosas que no nos gustan del día a día y de nosotros mismos, más difícil es que nos pongamos las gafas del cristal del “buen ver”. Lo realmente malo de una rutina autodestructiva como esta, es que nos olvidamos de que SOMOS LOS PRIMEROS RESPONSABLES DE NUESTRO BIENESTAR y tendemos, a buscar este bienestar fuera de nsosotros mismos. El otro día me encontraba en casa, había sido un día algo duro y en cuanto llegué me puse a hablar con mi compañera, cogimos unos DVDs, una coca cola, bocadillos del bar de bajo, los pies encima de una butaca, la luz apagada y hasta que entrara sueño. Se me ocurrió decir: “¡Vaya felicidad más tonta!” y la verdad, sentía que en ese mismo momento NO ME FALTABA DE NADA. Todo lo negativo que hubiera podido ocurrir en el día, se había esfumado por completo. Además hacía un frío horrible fuera y en casa estaba como un REY. Las cosas son más fáciles de lo que parecen.

Si es tan fácil acostumbrarse a dejarse arrastrar por los pequeños incordios, las discusiones, los atascos, el dinero, el puto alquiler … ¿Por qué no nos dejamos arrastrar de igual manera por los argumentos positivos que se nos ponen delante a lo largo del día? Al olvidarnos que somos los únicos responsables verdaderos de nuestro bienestar, se nos olvida también que podemos ser felices, que hay cosas buenas que pasan y que siempre podemos hacer algo para estar mejor y NO ESPERAR A QUE VENGA EL ESPIRITU SANTO CON SUS DONES, que aunque los tiene, los reserva sólo para los que se levantan a buscarlos. Yo paso ya de echarle la culpa a los demás por las desgracias, es mi vida, ES TU VIDA y mejor pasarla DÁNDOLE MÁS PESO A LAS COSAS BUENAS QUE A LAS MALAS. Parece fácil de decir y de hacer y de echo lo es. Lo único necesario es DEJAR DE TENER MIEDO A ESTAR MEJOR. Uno se acostumbra a echar siempre balones fuera cuando las gafas con las que ves la realidad están sucias ¿Solución? LA REALIDAD VA A SEGUIR SIENDO LA MISMA, ESTÉS O NO ESTÉS PRESENTE EN ELLA, pero lo que si puedes cambiar, son las gafas a través de las cuales la percibes.
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¿Por qué a los fumadores nos cuesta dejar el vicio del tabaco? NOS HEMOS ACOSTUMBRADO A UNA SENSACIÓN que nos perjudica y no queremos renunciar a ella porque es una sensación conocida que nos reconforta, solo en apariencia … La realidad es que el tabaco si no mata, al menos perjudica, eso si está demostrado. Pero TENEMOS MIEDO A PERDER EL ESCASO BENEFICIO QUE NOS PRODUCE ESA SENSACIÓN CONOCIDA, de relax en este caso. Desde luego, esto es aplicable a todos los ámbitos de la vida. Cuando salimos de nuestra ZONA DE CONFORT, nos vemos obligados a utilizar circuitos neuronales y de comportamiento distintos a los que nuestro cerebro está acostumbrado. Por ello, nuestro cuerpo y nuestro ánimo, nos avisan con miedo de que lo que pretendemos a hacer NO ES LO HABITUAL. Si lleváramos al extremo una conducta conservadora probablemente ni saldríamos de casa por miedo a que nos cayera una teja encima.

De igual forma, cada vez que abrimos uno de estos nuevos caminos, actuando de forma distinta, probando algo nuevo, pensando más positivamente, es de nuevo nuestro cuerpo quien nos premia. La naturaleza es sabia y para guiarnos y que sepamos que lo que estamos haciendo en un determinado momento es adecuado, nos ha premiado con ENDORFINAS. Una vez abierto un nuevo camino, será cada vez más fácil recorrerlo por lo que dejará de suponer un problema, un dilema moral o emocional. Por esto mismo, PORQUE SABEMOS QUE HAY UN CIERTO PREMIO, podemos permitirnos el ser más egoístas y OPTIMISTAS A LA VEZ. La diferencia entre leer un día con gafas sucias y empañadas, a leerlo sacándole punta a lo bueno, nos va a dar buenos resultados, lo sabemos ciertamente gracias a un "chute" de endorfinas que recibiremos como recompensa, que nos aportan bienestar y satisfacción empezando desde dentro. Una vez bien empapados de bienestar, podemos pensar en proyectarlo hacia los demás.
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¿Has visto como cambia la perspectiva? Una vez sabiendo que somos los verdaderos responsables de nuestro bienestar, y aprendemos a darle más valor a las buenas experiencias que a los disgustos, podemos plantearnos el proyectarlo en los demás. Esto es un cambio de actitud de:

PASIVO: Los demás tienen la culpa de todo lo que me pasa.
ACTIVO: Me siento bien y quiero que los demás también lo estén.

Las personas tendemos a acercarnos a los FOCOS DE BIENESTAR Y A REPRODUCIR EN NOSOTROS MISMOS LO QUE VEMOS EN EL MEDIO, puesto que formamos parte de él. Podemos elegir entre ser un virus parásito del entorno, o ser una luz que de calor, cobijo y alimento. Fíjate, sino cuando vas a trabajar por la mañana. Si vas en metro o en autobús te recomiendo que no mires las caras de las personas que no están leyendo, o no estén hablando o interactuando con otras personas … Es probable que si vas bajo de ánimos te contagies y te vuelvas parte de “la marea negra” y sin haber hecho nada, salgas del vagón deprimido: un buen libro, tu música preferida y una buena conversación para ir al trabajo de mañana siempre vienen bien.

Tener algo de glucosa en sangre a primera hora de la mañana también marca la diferencia, y no digamos ya dormir bien ¿Verdad que cuando vas a una fiesta de cumpleaños el anfitrión está siempre especialmente “iluminado”? Es su día, su tiempo, su fiesta y está cubierto de un halo de bienestar contagioso, es también lo que llamamos CARISMA (Marcia Grad) y todos somos capaces de emitirlo, SOLAMENTE TENEMOS QUE CREÉRNOSLO, estamos a una sinapsis nerviosa de conseguirlo, algo tan pequeño e ínfimo y que puede provocar en nosotros un cambio sumamente BUENO Y POSITIVO.

Un fuerte abrazo.

Arcángel.
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