APARTAMENTO PARA TRES

Una de las “ventajas” que nos brinda el Estado Español al joven MILEURISTA, es que con un sueldo medio que no pasa, roza, ronda o se pasa ligeramente de mil euros mensuales, es que si quieres independizarte (no te hablo de comprarte un piso porque es imposible si quieres comer) has de tomar la decisión de irte a vivir a un PISO COMPARTIDO. Aparte del sarcasmo utilizando la palabra ventaja y ya que a la mayoría de los jóvenes solteros con todo un futuro por delante, no nos queda otro remedio para salir de casa de los padres y hacer nuestra vida, podemos intentar sacar el máximo provecho de esta experiencia.

Hace algo más de tres años que tomé esta decisión y quisiera contaros como me ha ido durante este tiempo. Llevaba algo más de año y medio trabajando y tenía un dinero ahorrado que me sirvió como base o colchón para los imprevistos, di el aviso en casa de mis padres y me fui una semana a Ibiza de vacaciones con mi hermano y mi mejor amigo para vivir una nueva TRANSICIÓN.

Un par de meses antes de esta transición había conocido a una chica italiana casi de mi misma “quinta” que buscaba compañer@ de piso por la zona de Chueca, conocido barrio de Madrid donde por primera vez pude decir MI CASA. En un principio no tenía pensado ir a vivir con chicas, es más, en origen esa habitación iba a ser para mi amigo JM, que al final por cuestiones de trabajo tuvo que irse a Toulouse. A mi ya no me quedaban excusas para seguir vampirizando económicamente a mis padres, ni para que ellos siguieran vampirizando mi libertad y mi espacio. Así que con 24 añitos decidí tirarme a la piscina. Hice buena amistad con esta chica, hasta tal punto que a día de hoy, sigue siendo “la mia coinquilina” y una buena amiga.

Tuve la oportunidad de conocer a su círculo amistoso, un abundante grupo de profesoras de italiano, con el que salía prácticamente a diario. Desde luego te recomiendo que si te estás planteando en serio irte a vivir fuera de casa de tus padres, intentes compartir piso con mujeres, a esto quería ir. Nunca me había visto con tanta mujer junta, si os soy sincero, convivir (teníamos siempre la casa llena de gente) y salir con ellas y con mi primer amigo gay, también profesor de italiano fueron dos cosas que me abrieron bastante la mente en cuanto a entender el COMPORTAMIENTO FEMENINO. Mejor dicho, más que a entender VER CON NATURALIDAD, el convivir con mujeres.

En esta casa, “El Mítico Hortaleza 80”, fue donde por primera vez pude estar junto a mi niña sin necesidad de mirar relojes, sin necesidad de planear una escapada de fin de semana, donde pude preparar mi primera cena romántica hecha por mi, donde celebré mi primera fiesta de cumpleaños en plan “juerga a la americana” (en este caso italiana), donde puse mi primera lavadora, planché mi camisa por primera vez también, cambié mi primera bombona de butano y un montón de “primeras veces” más.

Alli estuvimos viviendo seis meses desde que llegué, hasta que un día estaba cenando con mi niña en un restaurante llamado “Pink Pollo” (no se me olvidará en la vida) y mi compañera de piso me llamó diciendo que habían venido los bomberos porque se había caído la marquesina y parte de la fachada de nuestro edificio. Era un bloque bastante antiguo que se encontraba apuntalado por dentro de lo viejo que era. Era un bloque en el que solo vivía gente joven y en el que era muy fácil confraternizar y hacer amistad con otros vecinos, ya que éramos todos más o menos de la misma edad. Hacíamos apuestas consistentes en “carreras de grietas” a ver cual llegaba primero a la esquina contigua, por tener, teníamos hasta un hipotético fantasma … No nos faltaba de nada, pero ese edificio se caía a pedazos y mi compañera y yo tomamos la opción de buscarnos algo mejor.

Como ya teníamos una confianza y nuestra convivencia era buena, tomamos la opción de seguir viviendo juntos a la hora de buscar una vivienda mejor. Buscar piso de esta forma tiene sus ventajas, porque aunque no sea tu pareja, esto los propietarios lo dan por hecho cuando llamas al timbre y te ven. Una pareja siempre da más fiabilidad que un hombre solo por ejemplo a la hora de alquilar. Decidimos alquilar piso en vez de buscar habitaciones para tener más libertad. No se si tenéis la experiencia de BUSCAR PISO POR MADRID, pero es algo que os recomiendo si queréis dejar de creer en los Reyes Magos y demás cuentos de milagros navideños. Me coincidió también con que mi contrato para la empresa en la que trabajaba finalizó y no había posibilidad de renovar, con lo cual fue un periodo de SEGUNDA TRANSICIÓN bastante más difícil y menos placentero que el anterior, ya que esta vez había que tirar hacia delante por narices. Lo bueno es que si ya estás fuera, las cosas acaban saliendo … No hay más remedio, o tirar o un cartón de leche Pascual bajo un puente o callejón.

Después de estar casi dos meses viendo pisos estilo “casa de los horrores” encontramos uno que más que decente, estaba hecho para vivir en el … cerca de todo y aunque se salía de nuestras posibilidades para dos personas, decidimos quedárnoslo y buscar un tercer compañer@, desde luego si algo fue, fue un PERIODO DE BUSQUEDA TRAS BÚSQUEDA. Resulta que también tuvimos que negociar el contrato con un propietario más agarrado que un tronco de olivo, después de algo más de una semana quedó todo conforme. Habíamos conseguido ya otra compañera que se echó atrás en el mismo día de firmar el contrato … o sea que parecía que íbamos a condenarnos en el cubil de Chueca. Volvimos a poner el anuncio y volvimos a entrevistar a los más variopintos personajes (si esta etapa se prolonga mucho, uno acaba sintiéndose un entrevistador) y acabamos eligiendo al chico más normal de todos. Un chicarrón del norte, un vasco, que estuvo compartiendo un año el piso con nosotros y con el que entablamos una buena amistad. La vida siguió y el buen hombre se fue, con lo que volvimos a buscar compañera.

Ahora estamos viviendo tres de nuevo, desde hace algo más de un año, dos chicas y un chico como en APARTAMENTO PARA TRES. La verdad es que este cambio me sentó muy bien de nuevo por el tema de la convivencia y porque escuchando y hablando con ellas uno siempre aprende mucho. No se aprende por lo que te dicen o por lo que te dejan de decir, me gusta mucho observar y comprobar como hombres y mujeres vivimos en una misma casa, pero a la vez en mundos distintos. Desde luego para nada las chicas actúan como nos decía mamá cuando éramos pequeños, eso es lo primero que aprendes. Lo mejor es que una vez cogida confianza, su manera de expresarse hacia mi se aleja de lo políticamente correcto y ves que no son entes espirituales o elfos del bosque, no son seres míticos y lejanos.

Me hace gracia que los amigos a veces me hagan comentarios sobre “el lío que tengo montado en casa”, puesto que más de uno piensa que vivo en una orgía continua. Digo que me hace gracia, porque casualmente son los amigos que jamás se atreverán a acercarse a una mujer que les atraiga para simplemente decirle “Hola”, mirando así los toros desde la barrera. Todo esto, mientras hacen comentarios de lo buena que está esta y lo buena que está la otra, eso si … a cinco metros de distancia como poco de la fémina en cuestión, aparte de todo el arsenal de técnicas sexuales que les tendrían preparado si tuvieran algo más de testosterona en sangre y menos tontería en la cabeza.

Vivir en un piso compartido, aparte de que no me ha quedado más remedio, me ha servido para abrirme más al mundo, conocer y convivir con mujeres, pasarlo mal a fin de mes, salir adelante, cambiar la mentalidad de que las mujeres son seres ideales y perfectos, aprender a comunicarme mejor con ellas, saber cuando están, bien o cuando están mal sin que me digan una palabra, se cuando han ligado, cuando ha cortado con el novio, etc. Aunque todas estas cosas te las acaban contando, ya que si hay una forma de definir a una mujer es esta: COMUNICACIÓN CONSTANTE. Lo difícil es que una mujer esté callada o no se exprese, SIEMPRE TIENE ALGO QUE DECIR. Puede ser más o menos importante, pero te lo dirá igual, porque lo más importante para ella es expresarse y sentirse entendida, aunque solo se trate del color de zapatos que ha elegido.


Un abrazo, que el Espíritu de Aven inunde vuestras almas y os guíe por el buen camino.

Arcángel.
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