CLEOPATRA, UNA MUJER LEYENDA

Cleopatra Filopator Nea Thea, Cleopatra VII, fue la última reina del Antiguo Egipto.¿Cómo fué esta mujer para que después de más de 2000 años todavía se hable de ella? ¿cuáles son los misterios que la rodean? ¿Qué hay de verdad y que hay de cierto?

Fuente: Wikipedia

CURIOSIDADES, MITOS & REALIDAD
Según el historiador Plutarco: "Se pretende que su belleza, considerada en sí misma, no era tan incomparable como para causar asombro y admiración, pero su trato era tal, que resultaba imposible resistirse. Los encantos de su figura, secundados por las gentilezas de su conversación y por todas las gracias que se desprenden de una feliz personalidad, dejaban en la mente un aguijón que penetraba hasta lo más vivo. Poseía una voluptuosidad infinita al hablar, y tanta dulzura y armonía en el son de su voz que su lengua era como un instrumento de varias cuerdas que manejaba fácilmente y del que extraía, como bien le convenía, los más delicados matices del lenguaje"; "Platón reconoce cuatro tipos de halagos, pero ella tenía mil."

En la Universidad de Pekín se ha producido el sorprendente descubrimiento de una loseta con la figura de Cleopatra en relieve vestida de hombre. Es la tercera imagen de la reina egipcia que aparece bajo este atuendo, lo que hace pensar a los investigadores en su razón de ser. Algunos afirman que las reinas egipcias se vestían de hombre para aumentar el efecto de su poder a través de la masculinidad. Según otros, Cleopatra aparece vestida de hombre por la simple pereza de los artistas que realizaron los grabados.

A Cleopatra se le ha atribuido una belleza excepcional, sin embargo grabados y dibujos hallados, dan testimonio que su encanto radicaba en su personalidad más que en su aspecto físico. Cleopatra era inteligente y tenía facilidades para aprender idiomas, según Plutarco, por lo que era usual que interviniera en discusiones diplomáticas. Era erudita en ciencias y se rodeaba de intelectuales.

Sus habilidades en la política las demostró cuando la crisis económica y social cayó sobre Egipto. Cleopatra devaluó la moneda para facilitar las exportaciones y se acercó a Pompeyo, creyendo que era el hombre más influyente de Roma y así evitar un conflicto entre Egipto y el Imperio.
La reina más famosa de Egipto, se erige en como la mejor practicante de sexo oral de todos los tiempos, algo de lo que da cuenta el historiador Herodoto en una crónica. La escena se desarrolla en Egipto, cuando la reina ha convocado a cien generales romanos para participar en un ritual que narra el historiador: Cada uno de los generales luego de ser agasajados oralmente por la anfitriona egipcia depositaron sus jugos seminales en una gran copa de oro, la que después fue bebida por la soberana.

Una mujer inteligente, mediadora de cabeza fría que sabía PERFECTAMENTE lo que tenía que hacer para ganarse a los hombres más poderosos del Imperio Romano para proteger y ensalzar al Pueblo Egipcio.

LOS HOMBRES DE CLEOPATRA
César, el caudillo romano estaba completamente enamorado de la reina egipcia y las faltas de su amante no sólo le dejaban totalmente indiferente, sino que incluso, según dicen algunos historiadores, le hicieron reír al conocer sus alevosos atrevimientos. Al conocerse en Egipto la muerte del rey, algunas facciones descontentas con Cleopatra intentaron organizar una sublevación, pero los romanos la reprimieron sin contemplaciones. Sabemos que, aunque Cleopatra estaba afianzada en el trono, la presencia de César en el país ya no era necesaria. Sin embargo, el romano, retenido por el amor, permanece durante varios meses en Egipto.

César iba de asombro en asombro ante las fabulosas fiestas que en su honor organizaba la reina. Una de ellas había sido una excursión por el Nilo, en una embarcación bellamente adornada. La excursión había durado tres semanas y ahí había habido de todo: amor, lujuria, pasión, aventura, romance... César se sentía encantado. Había contemplado entonces las maravillosas bellezas de aquel fabuloso país y sentir, al mismo tiempo, cómo aumentaba su amor por Cleopatra. El carácter a la par infantil y a la par maduro de la reina egipcia con sus frecuentes arrebatos de furia y humildad, cautivaron al gran romano.

César debía volver a Roma ya que asuntos políticos y militares le reclamaban en ese lugar; pero también, es cierto, su amor desaforado por Cleopatra le iban demorando un día y otro su marcha. Hasta que un día, Julio César decide marcharse y abandonar Egipto. Iría tras los últimos partidarios de Pompeyo. Cleopatra había quedado encinta y aquel mismo año, daría a luz a un niño al que le impondría el nombre de Cesarión.

César somete a los partidarios de Pompeyo, vence en España a los sublevados contra Roma y regresa victorioso a su patria. Llama entonces a Cleopatra, que llega a Roma a bordo de un soberbio navío egipcio escoltado por seis bajeles romanos. César aloja a la reina egipcia en un lujoso palacio, a orillas del Tíber. Celebra fastuosas fiestas en honor de la soberana e hizo que la mejor sociedad romana la recibiera y agasajara. No obstante, pareciéndole poco cuanto había hecho, César ordena esculpir una estatua de su amante y colocarla a lado de la de Venus Afrodita, la diosa del amor.

Y aunque esto disgustó a los romanos, éstos no se atrevieron a manifestar su desagrado para no provocar la ira del tirano. Después, contra la opinión del mismo Senado, Cleopatra permanece en Roma, agasajada y festejada por todos, incluso por sus enemigos. Durante estos meses, la reina egipcia conoce a un general de César, al que éste le tenía mucha estima. Se trataba de Marco Antonio, a quien ve por primera vez el año 41 a.C. Ahí empezaron a entablar relaciones y a surgir otro tipo de romance e intrigas.

Por aquellas fechas en algunos de los sectores de la sociedad romana se empezaba hacer patente el descontento ante ciertas actitudes y medidas de Julio César. Se murmuraba que tenía deseos de convertirse en emperador. Era algo que no deseaban y trataban a toda costa de evitar.
Algunos senadores y muchos soldados manifiestan su inconformidad ante el tirano. Desagradaba profundamente que hubiese mandado montar su efigie en varios lugares de Roma y la de Cleopatra, su amante, en el templo de Venus. Había muchos hombres descontentos. Uno de ellos Casio, quien logró convencer a Bruto que según ciertos rumores, hijo de César para que acabara con el tirano. Poco tiempo después Julio César es asesinado en el Senado por los partidarios de Casio y Bruto.
Fue Marco Antonio el nuevo confidente y amante de Cleopatra. Ya antes, en Roma, Marco Antonio había contraído matrimonio con la hermana de Octaviano (Octavia), en el 40 a.C., pero hubo de regresar a Oriente para emprender una expedición contra los partos (uno de los pueblos sublevados). Marco Antonio se establece con Cleopatra en Egipto, donde ambos constituyen una especie de monarquía independiente. Ya antes, en el 37 a.C., Marco Antonio había reconocido a Cesarión como co-regente de Cleopatra, con la que el camino del poder quedaba en manos de ésta.

En el 32 a.C., la ruptura entre Marco Antonio y Octaviano condujo a la declaración de la guerra contra Cleopatra. Luego, tras la derrota en la batalla naval de Accio 31 a.C., Marco Antonio se suicida enterrándose un puñal en el vientre. Poco después, ella hacía lo mismo sometiéndose a la picadura de un áspid antes de verse a si misma y a su pueblo como una esclava ante Roma.

Un abrazo, que el Espíritu de Aven inunde vuestras almas y os guíe por el buen camino.


Arcángel.