LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES… PORQUE NO SABÍAN CÓMO HACERLO

 Muchos incautos van por ahí sintiéndose afortunados porque creen que han encontrado a “una santa” como pareja. Les suele pasar mucho a los que solo han tenido una novia, o un rollo y después una novia, o ninguna de las anteriores. Es resultado de no haber estado con mujeres, de haber estado con pocas, o mejor dicho: muy pero que muy pocas (o ninguna menos la que les ha adoptado). Es un signo de inmadurez sexual del varón en toda regla, que suele venir asociado a la poca experiencia con el sexo opuesto, pero sobre todo a la ausencia de convivencia diaria y cotidiana con una mujer o varias. Desconocimiento al fin y al cabo. Comparable a un primer amor adolescente, pero el primero… primero, primero de todos visto desde fuera por alguien con algo de juicio.

QUERIDA, ME QUEDO EN CASA CON LOS NIÑOS Y TÚ PIDES JORNADA COMPLETA EN EL TRABAJO ¿OK?

 Una mañana cualquiera no hace mucho, estando en la oficina, bajé como todas las mañanas a eso de las diez y pico a la máquina del café. Hay dos dispensadoras de este líquido elemento en la planta sótano, eché la moneda en una y mientras la máquina se lo pensaba, en la de al lado se juntaron tres compañeras que estaban hablando de que ojalá les tocara la lotería. Lógico: estamos muy quemados, aunque yo no juego a la lotería, ni echo la quiniela ni el Euromillón porque no creo en la suerte, no me extraña que la gente desee ser tocada por la gracia de la citada Sra. Fortuna. Hasta aquí todo normal, yo a mí café hasta que de pronto oigo a una de las tres –Si mi marido fuera un hombre como dios manda y ganara más dinero ¡aquí iba a estar yo trabajando y perdiendo juventud y salud!- ¿Perdona? ¿pero cómo se puede ser tan zorra y mala persona? Cada día me reafirmo más, en que la soltería a pesar de sus momentos difíciles, es la mejor opción.

¿DE QUÉ QUIERES QUE HABLEMOS? RESPONDEMOS para Ell@sSaben

 Vamos, no te cortes: pregunta lo que quieras saber y te responderemos lo mejor que sepamos y siempre con la verdad. Antes piénsalo bien, piensa la pregunta y piensa si realmente estás preparada para oír la respuesta. No nos guardaremos nada, palabra. Así que empieza cuando quieras:

¿MERECE LA PENA ABRIRSE Y SOLTARLO TODO CUÁNDO ESTÁS ENAMORADO?

 Estás tan tranquilo con tus esquemas y tu mundo, hasta que viene alguien y sin querer tú, te cambian las opciones y las prioridades de un día para otro. Y no es que te los cambien a la fuerza, es que el cuerpo te pide comportarte de una forma diferente  a la habitual. Tienes ganas de estar con ella, quizás el simple hecho de estar con ella un momento, te sepa a recompensa. Verla, pasar más tiempo sin querer volver a casa, dudas en si te estarás poniendo muy pesado… y lanzar un simple “Hola ¿qué tal?” en un mensaje, se convierta en un debate interno contigo mismo, si la viste el día anterior. ¿Sabes de lo que te hablo?

AMANDO EN “B” ¿QUÉ GANO QUERIÉNDOTE?

 […]¿Sabe? Creo que ahora comprendo cómo es usted: es muy hermosa y cree que los hombres solo se interesan por usted porque es hermosa, pero quiere que se interesen por usted por ser como es. El problema es, que aparte de esa hermosura no es usted muy interesante: es grosera, es hostil, es osca, es reservada… lo sé, usted quiere a alguien que lea detrás de todo eso a la auténtica persona que hay debajo, pero la única razón por la que alguien se molestaría en mirar detrás de todo eso, es porque es hermosa. Irónico ¿verdad? En cierto modo, su problema es usted […] Ref. Lobo, 1994 Dir. Mike Nichols, protagonizada por Jack Nicholson y Michelle Pfeiffer.

LA INDIFERENCIA DE LOS HOMBRES BUENOS

 Recuerdo cuando era pequeño y mi padre llegaba del trabajo a eso de las diez de la noche a casa. Cansado y supongo más que harto de su jornada laboral, de sus marrones, de sus broncas, de su jefe y acompañado solo por el run run que todo hombre nacido bajo el sol, lleva en la cabeza con sus dudas e incertidumbres existenciales, hasta que una voz de mujer (de su mujer, en este caso mi madre) le hace salir de su propio yo, para que no se quede demasiado tiempo dentro de su cueva masculina. Dudas, que un hombre casado con responsabilidades no puede permitirse, precisamente por tener que pensar globalmente en su trabajo, casa, mujer e hijos, teniendo que dejar las dudas aparcadas a un lado:

PAGAR ES MÁS CÓMODO QUE IR DETRÁS DE TI parte II, por DANIEL DÍEZ

 ¿Tú y yo sabemos diferenciar quien te quiere de verdad y quién no? ¿Trabajamos y nos esforzamos en saberlo? ¿Descartamos la compañía de una mujer que es incapaz de dar verdadero amor? Yo me sé la respuesta. ¿Y tú? El AMOR de verdad es tan raro de ver y tan desconocido por todos que a un simple interés y un trato agradable le damos el OK y decimos: Tengo una relación. Tengo una novia. Tengo un marido.

PAGAR ES MÁS CÓMODO QUE IR DETRÁS DE TI parte I, por DANIEL DÍEZ

 Esto va de irse de putas. Desde pequeño, gracias al cine acepté como normal y natural que si me atraía una mujer había ciertas cosas que debía de hacer. Todo ello lo aprendí de las películas y los consejos de las amigas. Curiosamente, los consejos de estas y los de Hollywood  eran prácticamente idénticos. El protagonista de la película se esforzaba en llamar su atención, luchaba por destacarse y sobre todo intentaba demostrar a la chica que todos los esfuerzos que hacía por ella eran porque la quería mucho. Y eso, era más que razón para ser el elegido.

ESTO SOLO ME PUEDE PASAR A MÍ #SeñorasQue

 Estando de vacaciones, había quedado para comer con unos compañeros de trabajo que están en la sede regional, en una conocida localidad de la #CostaDelSol. Me bajé del autobús como cualquier otro guiri y como había llegado con tiempo de sobra, estaba buscando una terraza simpática para apurar una caña antes de llegar al lugar donde había quedado. De pronto avisto a una señora mayor que desde una silla de ruedas, me está haciendo señales para llamar mi atención con cara de apuro. Allá que voy:

ESCAPADAS, VIAJES Y COARTADAS SEXUALES: DIARIO DE UN SINGLE

 Otro año más había terminado reventado de curro. Llevaba todo un año detrás de una mujer que no me hacía demasiado caso, que por no hacerme demasiado, me hacía más bien poco. Vamos… ¡que no! Y no podía contar con ningún amigo hipotecado y/o casado para hacerme un viaje como dios manda, y me di cuenta con muy poco tiempo de margen, que ni si quiera había planeado una escapada o unas vacaciones. Una cosa era segura: no iba a gastar mi escaso tiempo libre encerrando entre las mismas cuatro paredes, ni dando vueltas buscando sitios nuevos en mi ciudad. Eso era algo que podía hacer a diario, para un fin de semana, o un puente puede estar bien, pero si tienes dos semanas por delante, dinero reservado y ahorrado con el sudor de tu frente y no puedes viajar con nadie ¿qué vas a hacer? Además ya estaba harto de escuchar la preguntita ¿y con quien vas?

LA LAGARTA: UN RELATO DE VECINDARIO DE “ANDAR POR CASA”

 Recuerdo de pequeño que teníamos una vecina a la que mi madre no podía ni ver. Vivía en el cuarto y nosotros en el quinto. Se refería a ella como “la lagarta”, asignándole además toda clase de apelativos adicionales, todos relacionados a menospreciador su físico y su valor como mujer, que según versión no era tanto  porque (palabras textuales) “enseñaba hasta lo que no tenía” y “no valía un duro”. No entendía por qué la llamaban así, ella y medio bloque. Tenía el pelo negro, corto, era morena de piel y la recuerdo con vaqueros, tirantes negros y siempre llevando muchas pulseras y con anillos de colores vistosos. No sabía a qué se dedicaba, vivía sola y aunque tenía la edad de mi madre más o menos, la recuerdo juvenil y siempre con una sonrisa puesta. Espera, que no se me olviden sus pendientes de aro.

TREINTA Y TANTOS Y CUARENTA Y POCOS

 Acabo de cumplir años y esta vez parece que me ha pesado más que las anteriores. Sin querer podría decir, me han pasado muchas cosas por la cabeza: he pensado en lo que tengo hecho y ganado a día de hoy, he pensado en mi padre y he pensado en mi abuelo al que ya perdí. He pensado sin saber acertar demasiado, como será mi vida de aquí en adelante, aunque no puedo predecir el futuro. Suelo hablar con mi padre, que siempre me apoya y que dice sentirse muy orgulloso de mí. Yo miro su vida y miro la mía: siendo honesto, creo que yo si tengo motivos para sentirme orgulloso del trabajo que ha hecho mi padre por su familia, muchos más y más reales, materiales y palpables, de lo que pueda significar para él su orgullo de padre hacia mí.

NI PUTAS, NI SANTAS… AUNQUE MÁS BIEN TIRANDO A PUTAS

 Digamos por ejemplo que es jueves, que has tenido un día de mierda en el curro y que has tenido una tarde llena de marrones. No podían haber entrado los marrones por la mañana a las 9:00 no, entran casi a última hora y hay que sacarlos sí o sí. Total, ya es de noche: estás saliendo de la oficina a las 22:30H y no, no te lo van a pagar y lo sabes. Tienes una mezcla entre mala hostia, cansancio mental y agotamiento, gracias al cual no le pegas una patada a lo primero que ves, ni pegas un grito invocando a los ancestros familiares de tu jefe, que se largó hace ya tres horas dejándote la mierda sobre la mesa como “regalo de confianza”.

¿QUIERES SER LA MADRE DE MIS HIJOS?

 Menuda preguntita ¿eh? Directo al grano. ¿Alguna vez seré padre? Al paso que voy, lo veo realmente difícil, aunque afortunadamente matrimonio y paternidad son dos cosas distintas. Digo afortunadamente, porque una cosa es el cuerpo y como funciona… y otra muy distinta la firma de un contrato. Tengo que mencionar a dos buenos amigos: por un lado a mi amigo Javier Ruiz, autor de El Mercado, quien ha definido a la perfección lo que es para una mujer cerrar el trato en pareja, y por otro a mi amigo Daniel Díez, quien me ha propuesto escribir este artículo, en el que hablaremos de admitir la posibilidad en la que paternidad y maternidad puedan llevarse a cabo amistosamente entre un hombre y una mujer. Sí, he dicho amistosamente.